Friday, July 18, 2008

El Hiperespacio y la Teoría del Todo

El Hiperespacio y la Teoría del Todo
¿Qué se extiende más allá de nuestras 4 dimensiones? Por Michio Kaku Cuando era niño solía visitar en Jardín de Té Japonés en San Francisco. Pasaba horas fascinado por la carpa que vivía en un estanque poco profundo solo unas pulgadas bajo las azucenas, justo bajo mis dedos, completamente ajena al Universo que había sobre ella. Me hacía a mí mismo una pregunta que solo un niño podría hacer: ¿Cómo sería ser una carpa?. ¡Qué mundo tan extraño sería!. Me imaginaba que el estanque sería como el Universo, un espacio de dos dimensiones. La carpa sólo podría nadar hacia adelante y hacia atrás, y a izquierda y derecha. Pero imaginaba que el concepto de “arriba”, más allá de las azucenas, sería totalmente extraño a ella. Cualquier científico carpa que se atreviese a hablar de “hiperespacio”, es decir, la tercera dimensión sobre el estanque, sería inmediatamente etiquetado como un chiflado. Me pregunto qué pasaría si pudiésemos bajar y capturar un científico carpa y subirlo al hiperespacio. ¡Pensaba en la maravillosa historia que contaría a los demás!. La carpa balbucearía sobre unas nuevas e increíbles leyes de la Física: seres que podían moverse sin aletas. Seres que podían respirar sin agallas. Seres que podían emitir sonidos sin burbujas. Entonces me pregunté: ¿Cómo podría un científico carpa conocer nuestra existencia?. Un día que llovía, pude ver las gotas de lluvia formar suaves ondas en la superficie del estanque. Entonces comprendí La carpa podría ver las sombras de las ondas en la superficie del estanque. La tercera dimensión podría ser invisible para ellos, pero las vibraciones de la tercera dimensión podrían ser claramente visibles. Incluso la carpa podría sentir estas ondas e inventar un simple concepto, para describirlas, llamado “fuerza”. Podría incluso darle a estas “fuerzas” bonitos nombres como luz y gravedad. Nos reiríamos de ellos, porque, por supuesto, sabemos que no hay “fuerzas” después de todo, solo las ondas en el agua. Hoy día, muchos científicos creen que nosotros somos la carpa que nada en nuestro diminuto estanque, completamente feliz, inconsciente de los invisibles y desconocidos Universos que planean justo sobre nosotros en el hiperespacio. Pasamos nuestra vida en tres dimensiones espaciales, confiados en que lo que vemos con nuestros telescopios es todo lo que existe, ignorantes de la posibilidad de un hiperespacio de 10 dimensiones. Aunque estas dimensiones superiores son invisibles, sus “ondas” se pueden ver y sentir con toda claridad. Llamamos a estas ondas luz y gravedad. La teoría del hiperespacio, sin embargo, languideció durante décadas por la escasez de pruebas físicas o aplicaciones. Pero la teoría, una vez considerada el área de los excéntricos y místicos, está siendo revitalizada por una simple razón: puede ser la llave para la mayor teoría de todos los tiempos, la “Teoría del Todo”. Einstein pasó sus últimos 30 años en una inútil persecución de esta teoría, el Santo Grial de la Física. Quería una teoría que pudiese explicar las cuatro fuerzas fundamentales que gobiernan el Universo: gravedad, electromagnetismo, y las dos fuerzas nucleares (débil y fuerte). Supuso que sería el mayor descubrimiento de la ciencia en los últimos 2 000 años, desde que los griegos se preguntaron cómo se hizo el mundo. Estaba buscando una ecuación, tal vez de no más de una pulgada de largo que pudiese colocar en una camiseta, pero era demasiado grandioso poder explicar todo, desde el Big Bang y las explosiones estelares a átomos y moléculas, o las flores del campo. Quería leer la mente de Dios. Finalmente, Einstein falló en su misión. De hecho, fue rechazado por muchos de sus compatriotas más jóvenes, que se mofarían de él con la frase, “Lo que Dios ha separado, ningún hombre puede unirlo”. Pero tal vez Einstein se esté tomando ahora su venganza. Durante la última década, ha habido una furiosa búsqueda para la unión de estas cuatro fuerzas fundamentales en una única teoría, especialmente una que mezcle la Relatividad General (que explica la gravedad) con la Teoría Cuántica (que explica las dos fuerzas nucleares y el electromagnetismo). El problema es que la relatividad y la teoría cuántica son totalmente opuestas. La Relatividad General es una teoría de lo muy grande: galaxias, quasar, agujeros negros, e incluso el Big Bang. Se basa en curvar el maravilloso tejido de cuatro dimensiones del espacio y del tiempo. La Teoría Cuántica, por el contrario, es una teoría de lo muy pequeño, es decir, el mundo de las partículas subatómicas. Se basa en diminutos paquetes de energía discretos llamados cuantos. En los últimos 50 años, se han realizado muchos intentos de unir estos polos opuestos, y han fallado. El camino hacia una Teoría de Campo Unificado, la Teoría del Todo, está cubierto con los cadáveres de los intentos fallidos. La clave de este puzzle puede ser el hiperespacio. En 1915, cuando Einstein dijo que el espacio-tiempo tenía cuatro dimensiones y se curvaba y ondulaba, mostró que estas curvaturas producían una “fuerza” llamada gravedad. En 1921, Theodr Kaluza escribió que las ondas de la quinta dimensión podrían ser vistas en forma de luz. Al igual que el pez que mira las ondas del hiperespacio moviéndose en su mundo, muchos físicos creen que la luz se crea por ondas en un espacio-tiempo de cinco dimensiones. ¿Qué pasa con las dimensiones superiores a la 5? En principio, si añadimos más y más dimensiones, podemos ondularlas y doblarlas de distintas formas, y de este modo crear más fuerzas. En 10 dimensiones, de hecho, ¡podemos acomodar las cuatro fuerzas fundamentales!. En realidad, esto no es tan simple. Debido a la falta de experiencia en 10 dimensiones, también introdujimos una legión de inconsistencias matemáticas esotéricas (por ejemplo infinitos y anomalías) que han acabado con todas las teorías previas. La única teoría que ha sobrevivido a cada reto impuesto es la llamada Teoría de Supercuerdas, en la cual este Universo de 10 dimensiones está habitado por minúsculas cuerdas. De hecho, en una pasada, esta teoría de cuerdas de 10 dimensiones nos da una simple y convincente unificación de todas las fuerzas. Como la cuerda de un violín, estas diminutas cuerdas pueden vibrar y crear resonancias o “notas”. Esto explica por qué hay tal cantidad de partículas subatómicas: son solo notas de una supercuerda. (Esto parece simple, pero en los años 50, los físicos estaban abrumados por la avalancha de partículas subatómicas. J.R. Oppenheimer, quien ayudó a construir la bomba atómica, incluso llegó a decir, totalmente frustrado, que el Premio Nobel debería ir a un físico que ¡NO descubriese una partícula cada año!). De la misma forma, cuando la cuerda se mueve en el espacio y el tiempo, curva el espacio a su alrededor tal como predijo Einstein. De esta manera, en un marco extraordinariamente simple, podemos unificar la gravedad (como curvatura del espacio causado por el movimiento de cuerdas) con las otras fuerzas cuánticas (ahora vistas como vibraciones de cuerdas). Por supuesto, cualquier teoría con esta potencia y majestuosidad tendría un problema. Esta teoría, debido a que es una Teoría del Todo, es en verdad una Teoría de la Creación. Por lo tanto, para probar por completo la teoría, ¡debemos recrear la Creación!. En principio, esto parece ser desesperadamente imposible. Apenas podemos abandonar la débil gravedad de la Tierra, ni mucho menos crear Universos en un laboratorio. Pero hay una salida a este aparentemente intratable problema. Una teoría del todo es también una teoría del día a día. Por lo tanto, esta teoría, cuando sea enteramente completada, será capaz de explicar la existencia de protones, átomos, moléculas e incluso el ADN. Así pues, la clave está en resolver completamente la teoría y comprobarla con las propiedades conocidas del Universo. En la actualidad, nadie en la Tierra es lo bastante inteligente como para completar la teoría. La teoría está perfectamente bien definida, pero por lo que se ve, la Teoría de Supercuerdas es física del siglo XXI que cayó accidentalmente en el siglo XX. Se descubrió por accidente, cuando dos jóvenes físicos ojeaban un libro de Matemáticas. La teoría era tan elegante y potente que no estábamos destinados a verla en el siglo XX. El problema es que las Matemáticas del siglo XXI aún no se han inventado. Pero debido a que los físicos están genéticamente dispuestos al optimismo, confío en que resolveremos la teoría en un día no muy lejano. Quizá algún joven que lea este artículo será inspirado por esta historia de tal modo que el o ella concluyan la teoría. ¡No puedo esperar!

Posted by marcas_d in 08:48:28 | Permalink | No Comments »

La Hermandad de la Cuerda

100 años después de que Einstein cambiara la física para siempre, Alok Jha, cronista de The Guardian, visita un frondoso rincón de Princeton para conocer a sus herederos intelectuales, los que todavía están a la caza de una “teoría del todo”. Edward Witten habla con tal suavidad que a veces su voz amenaza con desvanecerse completamente. Su escritorio es un revoltijo de papeles y su pizarrón un embrollo de ecuaciones. Pero las palabras que musita van directamente al punto e infunden entendimiento y pasión.

Edward Witten.Las tranquilas maneras de Witten no demuestran su status. En su papel de científico en jefe de facto de la teoría de las cuerdas, este Profesor Charles Simonyi de física matemática del Instituto de Estudios Avanzados (IAS = Institute of Advanced Study) de Princeton, es indudablemente el heredero del título de Albert Einstein como el más grande de los físicos vivos. Si Einstein viviera hoy, sería probablemente un teórico de cuerdas, comprometido con una notable pero todavía muy controvertida teoría que reclama ser capaz de explicar absolutamente todo lo que nos rodea. “Los críticos de la teoría de las cuerdas dicen que podría ser un paso demasiado grande. La mayoría de los físicos de otros campos es simplemente agnóstica, y hace bien”, dice Witten. “No es una teoría establecida. Mi opinión personal es que existen razones circunstanciales que permiten sospechar que estamos en el camino correcto”. Por el valor que puedan tener las opiniones personales, Witten hace que otros científicos se detengan y escuchen. Sus ideas en el desarrollo de la teoría de las cuerdas son legendarias. “No hay dudas sobre la extraordinaria calidad de los logros intelectuales de Witten”, dice el renombrado físico Roger Penrose en su último libro, “El Camino Hacia la Realidad”. “Hacia donde vaya Witten, no pasa mucho tiempo para que el resto lo siga”. El propio Witten no aprueba este culto a la celebridad, y mantiene un perfil público relativamente bajo. Fuera del arcano mundo de la física teórica, son pocos los que han oído de él. Pero ha sido clave en el desarrollo de una teoría que algún día puede ser la forma en que los libros de texto describan al universo. Lo que selló su reclamo a la corona de la física teórica fue una exposición en la Universidad de California del Sur en 1995, donde presentó al mundo la teoría-M. Llegó en un momento en que la teoría de las cuerdas estaba muy alicaída Propuesta inicialmente como una forma de describir la interacción nuclear fuerte en la década de 1960, pero luego abandonada, la teoría de las cuerdas había sido desarrollada por varios físicos en cinco ideas competidoras, cada una de las cuales declaraba ser la teoría fundamental de la naturaleza. Con los consiguientes argumentos y críticas provenientes de fuera de que la teoría sencillamente no era parte de la ciencia, la comunidad de la cuerda quedó quebrada y desmoralizada por décadas. La exposición de Witten llegó como una muy necesitada inyección en el brazo. Arguyó que las cinco teorías contendientes no eran nada más que aspectos diferentes de una idea única, aún más fundamental. Su Teoría-M unió inmediatamente a los físicos y llevó a un interés hacia la teoría de las cuerdas que nunca antes había existido. Incidentalmente, Witten dejó sin definición a la “M”, y los teóricos de las cuerdas han pasado muchas horas libres especulando sobre qué quiere decir: han concluido con una gran variedad de posibilidades que incluyen a matriz, misterio, membrana, monstruosa, madre o magia… incluso algunos científicos creen que es la W de Witten puesta cabeza abajo. Nathan Seiber, un colega de Witten en el IAS, utiliza la analogía de los hombres ciegos que examinan a un elefante, para explicar el curso de la teoría de las cuerdas hasta 1995. “Uno lo describe tocando una pata, otro lo hace tocando el tronco, y otro describe las orejas”, dice. “Concluyen con descripciones diferentes, pero son incapaces de ver la imagen total. Hay un elefante único y ellos están describiendo diferentes partes del mismo”. Como era predecible, Witten es modesto sobre su logro. “Es una exageración decir que yo creé la Teoría-M”, dice. “Logramos pequeños trozos, pero hay una larga historia detrás de ella”. Dondequiera que corresponda el crédito, no hay duda de que la Teoría-M llevó el ya extraño mundo de la teoría de cuerdas hasta un territorio aún más desconcertante. Antes de la Teoría-M, las cuerdas existían en un mundo de 10 dimensiones. Estas incluían una dimensión de tiempo, las tres dimensiones espaciales familiares, y además otras seis dimensiones extra, enrolladas tan compactamente que son invisibles. La Teoría-M demandaba una dimensión espacial extra, llevando el total a 11. Estas dimensiones extra eran necesarias para satisfacer las ecuaciones diseñadas por Witten en su formulación de la Teoría-M. Pero hubo sorpresas: la teoría sugería, por ejemplo, que este mundo de 11 dimensiones no contenía solamente cuerdas sino también objetos que se parecían más a superficies o membranas. Estas “branas” podían existir en tres o más dimensiones y, con la energía suficiente, podían crecer hasta alcanzar tamaños enormes, quizás tan grandes como el mismo universo. Lo que resultó más peculiar fue que Witten sugirió que nuestro universo podía estar ubicado sobre una brana en algún espacio dimensional superior. Brian Greene, un teórico de cuerdas de la Universidad de Columbia, describe su idea como algo similar a sentarse en una rebanada de pan contenida en una hogaza. “Esa es nuestra candidata para la súper-unificación de las leyes de la naturaleza”, dice Witten. “No la comprendemos, no podemos jurar que sea correcta, todavía estamos andando a tientas en la oscuridad. Es muy emocionante comprender que aquí tenemos esta teoría fascinante que posee todas estas propiedades increíbles. Cuando suceden cosas agradables como ésta, hace que uno se convenza de que está en el camino correcto”. Witten puede darse el lujo de tener incluso sus ideas más esotéricas, una libertad consagrada, en parte, por el IAS, un instituto de investigación casi único basado en lo que parece ser un tranquilo hogar campestre frente a un bosque de 800 acres en Princeton. Armado en 1930 como un lugar para que los investigadores realizaran su trabajo sin la distracción de la enseñanza o de la burocracia de la universidad, es probablemente muy famoso por haber sido el lugar donde Einstein pasó sus últimos años.

Albert Einstein, cuando todavía era un empleado de la oficina de patentes en Berna, Suiza.Luego de pasar la primera parte del siglo XX presentando la relatividad general y sembrando las semillas para la física cuántica, Einstein se convenció de que había una teoría fundamental única que debía describir la naturaleza. Muchos de sus colegas de todo el mundo sintieron que él estaba perdiendo su tiempo pero la investigación inteligente, aún cuando no produzca ningún resultado útil, es parte de los principios fundadores del instituto. Einstein murió en 1955 sin haber cumplido su sueño, pero la pregunta que estuvo haciendo fue la inspiración de lo que ahora ha llegado a ser la teoría de las cuerdas. “Ahora comprendemos que en los tiempos de Einstein era realmente prematuro embarcarse en un proyecto de tan largo plazo, en parte por las cosas que sucedieron en las décadas siguientes”, dice Seiberg. “Una gran cantidad de desarrollos que él no pudo haber visto dio forma a nuestra comprensión sobre la física de las partículas, principalmente las fuerzas que actúan dentro del núcleo y lo que son las partículas elementales. Estas son ideas que se desarrollaron luego del trabajo de Einstein”. El mismo Einstein no tenía idea de que las fuerzas fundamentales de la naturaleza todavía esperaban ser descritas totalmente, y que mucho menos podían ser unidas en una teoría única. Gastó su tiempo intentando unir el electromagnetismo con la gravedad; las interacciones nucleares fuerte y débil fueron formalizadas por los teóricos y descubiertas por los aceleradores atómicos recién después de que hubiera fallecido. Por lo tanto, la mayor parte de su trabajo fue en la dirección equivocada, pero el espíritu del físico indudablemente continúa viviendo. “Estar en el lugar en que estuvo Einstein fue realmente una idea inspiradora”, dice Seiberg. Sin embargo, el IAS no es un museo. “Si no hubiera habido una buena pregunta con la que trabajar, entonces no habría habido aquí un equipo trabajando en el asunto”, dice Seiberg. “Creo que este sitio permanecerá enfocado en lo más emocionante que esté sucediendo, en lugar de estar preservando un legado”.

Roger PenroseLa teoría de las cuerdas se ha estado moviendo particularmente rápido a lo largo de la década transcurrida desde que la Teoría-M apareció en escena. Hace justo un año, Witten volvió con otra gran idea: utilizando otra idea de 40 años de antigüedad llamada la teoría de los “twistores” originalmente desarrollada por Penrose en la Universidad de Oxford, mostró que podía ser que después de todo las cuerdas no necesitaran todas esas dimensiones extra. Motivó un montón de artículos por parte de sus compañeros teóricos y el interés continúa creciendo. La semana pasada, los teóricos de las cuerdas de todo el mundo se encontraron en Oxford para discutir sus progresos. Witten todavía no está convencido. “Creo que la teoría de las cuerdas-twistores es algo que solamente funciona de modo parcial”, dice. El futuro de los teóricos de las cuerdas parece brillante, pero todavía quedan algunas preguntas básicas que esperan ser respondidas por los físicos. La primera es simple: ¿qué describe la teoría?. “Esto no es como la relatividad general, en la que Einstein delineó los principios y luego derivó las consecuencias”, dice Seiberg. “Estamos en una situación muy extraña y sin precedentes en la que sabemos como derivar algunas de las consecuencias, pero no conocemos cuáles son los principios fundamentales”. La segunda falla (y para algunos críticos la mayor) es la carencia de datos experimentales para probar la teoría de las cuerdas. Para ésto, Witten y sus colegas están esperando el nuevo acelerador de partículas que está en construcción en Cern, Suiza. El Gran Colisionador de Hadrones (LHC = Large Hadron Collider) operará con energías tan grandes que podrían aparecer algunas de las cosas predichas por la teoría de las cuerdas. Una es la supersimetría, la idea de que las partículas fundamentales (tales como los electrones y los quarks) tienen todos ellos compañeros supersimétricos a altas energías (en estos casos, los llamados selectrones y squarks). Si el LHC los encuentra, indudablemente por todo el mundo saltarán los corchos de champagne en los grupos de investigación de la teoría de las cuerdas. Pero en última instancia la naturaleza es una bestia engañosa. Aún si se demostrara que la teoría de las cuerdas es correcta, ¿podría quizás haber todavía algo más fundamental?. “La mayoría de los teóricos de cuerdas somos muy arrogantes”, dice Seiberg con una sonrisa. “Si hay algo más allá de la teoría de las cuerdas, lo llamaremos teoría de las cuerdas”. Sin embargo, la teoría de las cuerdas podría ser lo más fundamental. Tradicionalmente, los físicos encontraron fuerzas más fundamentales en acción, cuando más cortas eran las distancias que estudiaban. Con la teoría de las cuerdas, el concepto de distancias se rompe. El espaciotiempo es un concepto asumido, la arena de la mecánica cuántica y de la relatividad general, pero la teoría de las cuerdas no asume nada. Nuestra noción de espacio y tiempo deberá ser un resultado de ecuaciones posibles de la teoría de las cuerdas. A ese nivel, no hay ningún parámetro que pueda ser más pequeño, de modo que no existe la posibilidad de una teoría más fundamental. Es posible que el futuro de la teoría de las cuerdas ni siquiera tenga cuerdas tales como fueron definidas al principio. Pero las branas, superficies y universos paralelos de la Teoría-M aseguran que el mundo de la física fundamental es realmente un lugar muy extraño, con las cuerdas o sin ellas. La teoría de las cuerdas Una idea para el mundo moderno Teoría de las cuerdas es el nombre dado al arcano y endemoniadamente complicado mundo matemático que fue soñado por primera vez a fines de la década de 1960, como una forma de describir la interacción nuclear fuerte, la fuera que evita que los protones salgan disparados de los núcleos de los átomos. Los protones están hechos de partículas aún más fundamentales llamadas quarks, y éstas se mantienen juntas gracias a otras partículas, llamadas gluones, que transmiten la interacción nuclear fuerte. El misterio era la razón por la cual los quarks y los gluones nunca eran vistos en sí mismos, aún cuando los átomos fueran destrozados en los aceleradores de partículas. La teoría de las cuerdas fue acuñada como un modo de responder ésto (en términos simples, quizás los gluones y los quarks estuvieran en los extremos de una cuerda de energía, y no se pueden tener una cuerda con solamente un extremo), pero finalmente dio lugar a lo que llegó a ser conocido como cromodinámica cuántica, una descripción mecánico-cuántica de la interacción entre los quarks y los gluones. Posteriormente, la teoría de las cuerdas fue utilizada no como simplemente una forma de explicar la interacción fuerte, sino para explicar todas las fuerzas fundamentales. La idea es que todo en el universo, desde la Tierra hasta el papel que está en sus manos en este momento, y todas las fuerzas que actúan sobre ellos, está hecho de diminutas hebras de energía llamadas cuerdas. La teoría es un intento de solucionar algo que ha preocupado a los científicos por todo un siglo: el hecho de que las dos grandes teorías de la naturaleza no concuerdan una con otra. A comienzos del siglo XX, nuestro conocimiento del universo comenzó a ponerse de cabeza. Las nuevas ideas detrás de la mecánica cuántica decían que el mundo era imprevisible, que el comportamiento de todo se asentaba firmemente en las manos del azar. La relatividad general de Einstein describía cómo el espacio a nuestro alrededor era combado por la gravedad, convirtiendo a nuestras ideas sobre la fuerza en un ejercicio de geometría. Pero estos dos conceptos comparten un problema: no están de acuerdo uno con el otro. Para responder algunas de las preguntas más importantes de la física, como por ejemplo qué sucedió en el Big Bang, este desacuerdo es un gran problema: ¿se utilizan las ecuaciones de la relatividad general porque hay una enorme cantidad de masa, o se utiliza la mecánica cuántica porque todo está en un espacio tan pequeño?. La búsqueda de una forma de cruzar el abismo (la así llamada “teoría del todo”) ha consumido a los físicos teóricos, incluyendo a Einstein, durante décadas. Y no sin algunas controversias, la teoría de las cuerdas es el principal candidato para llevar a cabo el sueño de Einstein. Si bien la teoría de las cuerdas es lo único que puede explicar a la vez la mecánica cuántica y la gravedad, todavía no ha sido comprobada experimentalmente. Y es tan lejana a nuestra experiencia física del mundo que algunos críticos dicen que debería ser considerada más bien un trabajo de filosofía que una definitiva descripción científica de la naturaleza.

Posted by marcas_d in 08:47:50 | Permalink | No Comments »

El misterio de las supercuerdas

El misterio de las supercuerdas
¿Es la Teoría de Cuerdas la solución a los problemas de la física? ¿Teoría del Todo? En 1982 Michael Green y John Schwarz hicieron un descubrimiento que podría convertirse en uno de los avances científicos mayores de todos los tiempos, si resulta ser correcto. Lo que encontraron fue que una Teoría de campo cuántico particular de cuerdas supersimétricas en 10 dimensiones daba infinitas respuestas a todos los órdenes en la Teoría de Perturbación. Esto fue un tremendo avance dado que la Teoría de Supercuerdas tenía la capacidad de incluir todas las partículas y fuerzas de la naturaleza. Ésta podría ser una teoría de física completamente unificada. En 1985 la prensa tuvo noticia de la misma, aparecieron artículos en Science y New Scientist y llamaron a las cuerdas Teoría del Todo. El término Teoría del Todo es desesperadamente desorientador. Los físicos normalmente intentar evitarlos pero los medios no los ayudan. Si los físicos encontrasen un conjunto de ecuaciones unificado y completo para las leyes de la física, entonces este sería un fantástico descubrimiento. Las implicaciones serían enormes, pero llamarlo Teoría del todo sería un sinsentido. Para empezar, sería necesario resolver las ecuaciones para comprender algo. Sin duda que muchos problemas de la física de partículas podrías resolverse a partir de estos principios, tal vez sería posible incluso derivar el espectro completo de partículas elementales. Sin embargo, estaríamos limitados por la resolubilidad de las ecuaciones. Ya encontramos que es casi imposible derivar el espectro de hadrones compuestos por quarks, incluso aunque creemos tener una precisa teoría de interacciones fuertes. En teoría cualquier conjunto de ecuaciones bien definidas puede resolverse numéricamente si tenemos suficiente potencia de cálculo. El conjunto de toda la química y física nuclear debería ser posible de calcularse a partir de las leyes que tenemos. En la práctica los ordenadores son limitados y siempre serán necesarios. Además de esto, incluso no siempre es posible derivar todo en teoría de las leyes básicas de la física. Muchas cosas en ciencia se han determinado históricamente por accidente. La fundación de la biología cae en esta categoría. La teoría final de la física no nos ayudará a entender cómo se originó la vida en la Tierra. El reduccionista más ardiente podría replicar a esto, en teoría, que sería posible derivar una lista de posibles formas de vida de las leyes de la física. Finalmente debemos decir que incluso dando una teoría unificada de física convincente, sería posible que aún nos quedase la indeterminación de la mecánica cuántica. Esto significaría que ningún argumento podría finalmente zanjar las cuestiones sobre los temas paranormales, religión, destino o temas similares, y más allá de esto hay muchos otras materias de filosofía y metafísica que podrían no ser resueltas, sin mencionar un infinito número de problemas matemáticos. Claramente el término Teoría del Todo es engañoso. ¿Teoría de Nada? Siguiendo los informes de los medios sobre la Teoría de Cuerdas tenemos un inmediato paso atrás. La gente preguntaba, naturalmente, qué nos diría esta Teoría del Todo. La respuesta fue que podría no decirse aún nada, incluso ni sobre física. En un examen más profundo se revelaba que la teoría no estaba completa. Aparece solo como unas series de perturbación con un infinito número de términos. Aunque cada término está bien definido y es finito, la suma de las series es divergente. Para comprender la Teoría de Cuerdas adecuadamente es necesario definir el principio de acción para una Teoría de Campo Cuántico no perturbativo. En la física de partículas puntuales es posible hacer esto al menos formalmente, pero en la Teoría de Cuerdas todos los intentos han sido infructuosos. Para conseguir cualquier predicción que podamos usar fuera de la Teoría de Cuerdas es necesario encontrar resultados no perturbativos. La Teoría de la Perturbación simplemente no puede aplicarse a la escala de Planck donde los efectos de las cuerdas serían interesantes. Pero aún quedan más malas noticias. El análisis sistemático demuestra que habría realmente 10 Teorías de Supercuerdas dimensionales diferentes las cuales están todas bien definidas en la Teoría de la Perturbación. Si tenemos en cuenta las distintas Teorías de Cuerdas abiertas y cerradas con todos sus posibles modos quirales y grupos gauge que no tengan anomalías nos quedan 4 en total. No está mal si lo comparamos con el infinito número de teorías renormalizables de partículas puntuales, pero una de los argumentos principales de la Teoría de Cuerdas es su unicidad. Peor aún, para producir una Teoría de Cuerdas de cuatro dimensiones en necesario compactar seis dimensiones en un pequeño espacio curvado. Se ha estimado que hay miles de formas de hacer esto y cada una predice una física de partículas distinta. Con la Cuerda Heterótica es posible obtener una esperanzadora aproximación al número correcto de partículas y grupos gauge. Por el momento hay demasiadas posibilidades y el problema se hace más difícil debido a que no sabemos cómo se rompe la supersimetría. Todo esto hace a la Teoría de Cuerdas menos prometedora. Algunos físicos la llamaron Teoría de Nasa y abogaron por una aproximación más conservadora a la física de partículas vinculada más cercanamente a los resultados experimentales. Pero un gran número de físicos persisten. Hay algo en la Teoría de Supercuerdas que es muy persuasivo. ¿Por qué la Teoría de Cuerdas? La cuestión más común de la gente de a pie sobre la Teoría de Cuerdas es, ¿Por qué?. Para comprender por qué los físicos estudian la Teoría de Cuerdas en lugar de otras teorías de superficie u otros objetos tenemos que volver a sus orígenes. En 1968 los físicos estaban intentando comprender la naturaleza de las interacciones nucleares fuertes que mantienen a los quarks unidos en los núcleos. Hubo uno idea acerca de la dualidad entre las interacciones dispersas que llevaron a Veneziano y Virasoro a sugerir formas exactas para la amplitud de resonancia dual. Estas amplitudes habían mostrado tener interesantes propiedades en 26 dimensiones y varias líneas independientes de investigación por parte de Nambu, Nielson y Susskind llevaron a la revelación de que las amplitudes eran derivables de una Teoría de Cuerdas. La Teoría de Cuerdas fue considerada como una Teoría de las interacciones fuertes durante algún tiempo. Los físicos pensaron que la explicación para el confinamiento de los quarks se debía a que estaban de alguna forma unidos por cuerdas. Por lo tanto esta teoría daba paso a otra teoría llamada Cromodinámica Cuántica la cual explicaba las interacciones nucleares fuertes en términos de carga de colores en gluones. La Teoría de Cuerdas sufrió ciertas inconsistencias aparte de su dependencia de 26 dimensiones de espacio-tiempo. Tenía también modos taquiónicos que desestabilizaban el vacío, pero la Teoría de Cuerdas ya había lanzado su hechizo sobre un pequeño grupo de físicos que sentían que había algo más allí. Ramond, Neveu y Schwarz buscaron otras formas para la Teoría de Cuerdas y encontraron una con fermiones en lugar de bosones. La nueva teoría en diez dimensiones era supersimétrica y, mágicamente, se eliminaron los modos taquiónicos. ¿Pero cuál era la interpretación de este nuevo modelo?. Scherk y Schwarz encontraron que a bajas energías las cuerdas parecerían partículas. Solo a muy altas energías estas partículas se revelarían como bucles de cuerdas. Las cuerdas podrían vibrar en una infinita torre de modos cuantizados en un rango de masa, spin y carga siempre incremental. Los modos más bajos corresponden a todas las partículas conocidas. Mejor aún, los dos modos del spin podrían comportarse como gravitones. La teoría era necesariamente una Teoría Unificada de todas las interacciones incluyendo la gravedad cuántica. Aún así solo un pequeño grupo seguía en esta idea hasta el histórico artículo de Green y Schwarz con el descubrimiento de la casi milagrosa cancelación de anomalías en una teoría particular. Para volver a la pregunta original, ¿por qué la Teoría de Cuerdas?. La respuesta es simplemente que tiene las propiedades matemáticas adecuadas para ser capaz de reducirse a teoría de partículas puntuales a bajas energías, siendo a la vez una Teoría Perturbativa Finita que incluye la gravedad. El hecho simple es que no hay otra teoría conocida que lleve a cabo tantas cosas. Por supuesto, los físicos han estudiado las matemáticas de las membranas vibrantes en cualquier número de dimensiones. Solo existen un cierto número de posibilidades para intentarlo y solo las Teorías de Cuerdas conocidas funcionan bien en la Teoría de la Perturbación. Desde luego que es posible que haya otras teorías distintas autoconsistentes pero carecerían de la importante forma perturbativa de las Teorías de Cuerdas. La realidad es que los teóricos de las cuerdas están ahora girando hacia las teorías de membranas, o Teorías de p-brana como se las conoce, donde p es el número de dimensiones de la membrana. Harvey, Duff y otros han encontrado ecuaciones para ciertas p-branas que sugieren que podrían existir Teorías de Campo autoconsistentes de este tipo, incluso so no tienen una forma perturbativa. Dualidades En el último par de años ha habido algunos nuevos desarrollos que han inspirado una reavivación del interés en la Teoría de Cuerdas. El primero de ellos concierne a la dualidad entre los monopolos eléctrico y magnético. Las ecuaciones de Maxwell para ondas electromagnéticas en el espacio libre son simétricas entre campos eléctricos y magnéticos. Un campo magnético variable genera un campo eléctrico y un campo eléctrico variable genera uno magnético. Las ecuaciones son las mismas en cada caso, quitando un cambio de signo que aquí es irrelevante. Sin embargo, es un hecho experimental que no existen cargas monopolares magnéticas en la naturaleza reflejo de la carga eléctrica de electrones y otras partículas. A pesar de algunos minuciosos experimentos solo se han observado campos magnéticos bipolares generados por cargas eléctricas en circulación. En la electrodinámica clásica no existen inconsistencias en una teoría que coloque juntos un monopolo eléctrico y magnéticos. En la electrodinámica cuántica no es tan fácil. Para cuantizar las ecuaciones de Maxwell es necesario introducir un campo de potencial vectorial desde el cual los campos eléctrico y magnético son derivados por diferenciación. Este procedimiento no puede hacerse de forma que sea simétrico entre los campos eléctrico y magnético. Hace 40 años Paul Dirac no estaba convencido de descartar la existencia de monopolos magnéticos. Siempre había declarado que estaba motivado por la belleza matemática en la física. Intentó formular una teoría en la cual el potencial gauge podría ser singular a lo largo de una cuerda que uniese dos cargas magnéticas de tal forma que la singularidad podría ser desplazada a través de transformaciones gauge y debe, por tanto, ser considerada físicamente inconsecuente. La teoría no estaba lo bastante completa pero tenía una salvación. Proporcionaba una considerable explicación de por qué las cargas eléctricas deben ser cuantizadas como múltiplos de una unidad de carga eléctrica. En los años 70 conocimos gracias a ‘t Hooft y Polyakov que las grandes teorías unificadas que podrían unificar las fuerzas electrodébil y fuerte estarían alrededor del problema del potencial gauge singular debido a que tienen una estructura gauge más general. De hecho estas teorías predicen la existencia de monopolos magnéticos. Incluso en su formulación clásica podrían contener estas partículas las cuales se formarían fuera de los campos de materia como solitones topológicos. Existe un modelo simple que da una idea intuitiva de lo que es un solitón topológico. Imagina primero un cable recto tensado como un tendedero con muchas pinzas de la ropa prendidas a lo largo del mismo. Imagina que las pinzas están libres para rotar alrededor del eje del cable pero que cada una está unida a sus vecinas por bandas elásticas en los finales, si giras una pinza levantará al resto con ella. Cuando se libere oscilará como un péndulo pero la energía será transportada por las ondas que viajan a través del cable. En ángulo de las pinzas es parecido a un campo a lo largo de una línea de una dimensión. La ecuación para la dinámica de este campo es conocida como la ecuación de sine-Gordon. Es un juego de palabras en la ecuación de Klien-Gordon la cual es la ecuación lineal correcta para un campo escalar y la que es el primer orden de aproximación a la ecuación de sine-Gordon para pequeñas amplitudes de onda. Si la ecuación de sine-Gordon es cuantizada se encontrará una descripción para campos escalares de interacción en una dimensión. El comportamiento interesante de este sistema aparece cuando alguna de las pinzas oscila a través de un gran ángulo de 360 grados sobre la vertical del cable. Si agarras una pinza y la giras de esta forma crearías dos giros en el sentido opuesto alrededor de la línea. Estos giros son bastante estables y pueden hacerse para viajar por encima y debajo de la línea. Un giro solo puede desaparecer si colisione con un giro en la dirección opuesta. Estos giros son ejemplos de solitones topológicos. Pueden ser considerados como si fuesen partículas y antipartículas de las que existen en los sistemas de física clásica y son aparentemente bastante diferentes de las partículas escalares de la Teoría Cuántica. De hecho los solitones también existen en la Teoría Cuántica pero solo pueden ser comprendidos de forma no perturbativa. Por tanto la ecuación cuantizada de sine-Gordon tiene dos tipos de partículas que son bastante distintas. Lo que hace a esta ecuación tan notable es que es una transformación no-local del campo la cual lo transforma en otra ecuación de una dimensión conocida como el modelo Thirring. La transformación mapea las partículas solitón de la ecuación de sine-Gordon en excitaciones cuánticas corrientes del modelo Thirring, por lo que estos dos tipos de partículas no son tan distintos después de todo. Decimos que existe una dualidad entre los dos modelos, de sine-Gordon y Thirring, tienen diferentes ecuaciones pero en realidad son el mismo. La relevancia de esto es que los monopolos magnéticos que predice la Teoría de la Gravitación Universal (TGU) tiene también solitones topológicos, aunque la configuración en un espacio tridimensional es más compleja de visualizar que el tendedero de una dimensión. No sería genial si hubiese una dualidad similar a la de las cargas eléctricas y magnéticas en la descubierta en la ecuación de sine-Gordon?. Si fuese así, entonces la dualidad entre los campos eléctrico y magnético quedaría demostrada. No sería una simetría perfecta ya que sabemos que los monopolos magnéticos deben ser muy pesados en caso de existir. En 1977 Olive y Montenen pensaron que este tipo de dualidad podría existir, pero las matemáticas de las teorías de campo en 3 dimensiones espaciales son mucho más complejas que en una dimensión y parece estar más allá de cualquier esperanza que se puede construir tal transformación de dualidad. Pero ellos dieron un paso más hacia delante. Demostraron que la dualidad podría existir solo en una versión supersimétrica de una TGU. Esto es bastante tentador dado el creciente interés en las TGU supersimétricas, las cuales se consideran actualmente más prometedoras que la variedad ordinaria de TGU por un gran número de razones. Hasta 1994 la mayoría de físicos pensaban que no había una buena razón para creer que hubiese algo en la conjetura de Olive-Montenen. Entonces Seiberg y Witten hicieron un avance fantástico. A través de un conjunto especial de ecuaciones demostraron que una cierta Teoría de Campo Supersimétrico no necesitaba, de hecho, exhibir dualidad electromagnética. Como añadido, su método puede ser usado para resolver un gran número de problemas que hasta ahora no tenían solución en topología y física. Finalmente volvemos a la Teoría de Cuerdas con la idea que de la dualidad en la Teoría de Cuerdas en muy natural. En el último año los físicos han descubierto cómo aplicar pruebas de dualidad a diferentes teorías de cuerdas y p-branas en varias dimensiones. Se han podido hacer y comprobar una serie de conjeturas. Esto no prueba que la dualidad sea correcta pero cada vez que una prueba ha tenido la capacidad de demostrar una inconsistencia ha fallado al destruir las conjeturas. Lo que hace a este descubrimiento tan útil es que las dualidades son características no perturbativas para la Teoría de Cuerdas. Ahora muchos físicos ven que las Teorías de p-branas pueden ser tan interesantes como las Teorías de Cuerdas en una configuración no perturbativa. El último resultado en este esfuerzo es el descubrimiento de que las cuatro Teorías de Cuerdas que se conoce que son finitas perturbativamente se piensa ahora que son derivables de una única teoría en 11 dimensiones conocida como Teoría M. La Teoría M es una hipotética Teoría de Campo Cuántico que describe la relación entre 2-branas y 5-branas a través de una dualidad. Podría ser incorrecto decir que se comprenden muchas de estas cosas. Aún no existe Aún no existe una formulación correcta para la Teoría M o las Teorías de p-branas en su forma completamente cuántica, pero hay una nueva esperanza dado que ahora se ve que todas las diferentes teorías pueden ser parte de una única teoría. Cuerdas Negras Como si un gran avance conceptual no fuese suficiente, los teóricos de las cuerdas se han conformado con otro que llegó el año pasado. Así como los físicos han estado especulando pacientemente durante décadas sobre la dualidad electromagnética, unos pocos también han especulado con que algunas partículas elementales podrían ser algo similar a los agujeros negros por lo que la materia podría ser considerada como una característica del espacio-tiempo. La idea en realidad viene de atrás, al menos desde Riemann. La teoría comenzó a verse algo menos ridícula cuando Hawking postuló que los agujeros negros en realidad emitían partículas. El proceso podría ser similar a una partícula muy masiva que decae. Si un agujero negro irradiase lo suficiente eventualmente perdería tanta energía que su masa se reduciría a la escala de Planck. Aún sería mucho más pesado que cualquier partícula elemental conocida pero los efectos cuánticos serían tan abrumadores en tal agujero negro que sería difícil distinguirlo de una partícula masiva extremadamente inestable en su explosión final. Para hacer tal idea concreta se requiere una teoría completa de gravedad cuántica y dado que la Teoría de Cuerdas proclama ser justo eso parece que el paso natural es comparar estados de cuerdas y agujeros negros. Sabemos que las cuerdas pueden tener un infinito número de estados para un siempre incremental spin, masa y carga. De la misma forma que un agujero negro, de acuerdo con la conjetura no-pelo (no-hair) también está caracterizado solo por su spin, masa y carga. Es por lo tanto bastante plausible que exista una complementariedad entre los estados de las cuerdas y los estados de un agujero negro, y de hecho esta hipótesis es bastante consistente con todas las pruebas que se han aplicado. Esto no es algo que puede establecerse con certeza, simplemente porque no hay una definición adecuada de la Teoría de Cuerdas para probar esta identidad. No obstante, muchos físicos consideran razonable ver los agujeros negros como estados de cuerdas individuales que están decayendo continuamente a estados más bajos a través de la radiación de Hawking. El reciente avance debido a Strominger, Greene y Morrison es el descubrimiento de que si consideramos agujeros negros de la masa de Planck en el contexto de la Teoría de Cuerdas entonces es posible para el espacio-tiempo sufrir una suave transición de una topología a otra. Esto significa que muchas de las posibles topologías de las dimensiones enrolladas están conectadas y pueden allanar el camino hacia una solución de la selección de los estados del vacío en la Teoría de Cuerdas. Simetría de Cuerdas La Teoría de Supercuerdas está llena de simetrías. Hay simetrías gauge, supersimetrías, covarianza, dualidades, simetrías conformales y muchas más. Pero la Teoría de Supercuerdas se supone que es una Teoría Unificada lo cual significaría que estas simetrías están unificadas. En la formulación perturbativa de la Teoría de Cuerdas que tenemos, las simetrías no están unificadas. Una cosa sobre la Teoría de Cuerdas que se descubrió muy pronto fue que a altas temperatuas entraría en una fase de transición. La temperatura a la que sucede esto es conocida como la temperatura de Hagedorn tras un artículo escrito por Hagedorn a finales de 1968, pero fue en los años 80 cuando los físicos como Witten y Gross exploraron el significado de esto para la Teoría de Cuerdas. La temperatura de Hagedorn para la Teoría de Supercuerdas es altísima, tales temperaturas solo han existido durante los primeros 10-43 segundos de la existencia del universo, si es que en efecto tiene sentido hablar de tiempo en estas situaciones. Los cálculos sugieren que ciertas características de la Teoría de Cuerdas se simplifican por encima de esta temperatura. La implicación parece ser que se restaura una enorme simetría. Esta simetría se rompería u ocultaría a temperaturas más bajas, presumiblemente dejando las simetrías conocidas como residuos. El problema entonces está en comprender qué es esta simetría. Si se conociera esto podría ser posible comprender qué es realmente la Teoría de Cuerdas y contestar todas las enigmáticas cuestiones que posee. Este es el misterio de las supercuerdas. Una teoría favorita es que la Teoría de Supercuerdas está descrita por una Teoría de Campo Cuántico Topológica ( N del T: TQTF por sus siglas en inglés ) por encima de la temperatura de Hagedorn. TQFT es una Teoría de Campo Cuántico especial que tiene el mismo número de grados para la simetría gauge que para campos, con lo que es posible transformar todos los campos variables excepto aquellos que dependen de la topología del espacio-tiempo. La gravedad cuántica en un espacio dimensional 2+1 es un TQFT y es lo bastante simple como para poder resolverlo, pero para la Gravedad de Einstein en el mundo real de 3+1 dimensiones esto no se da, o eso parece. Pero la TQFT en sí misma no es suficiente para resolver el problema del misterio de las supercuerdas. Si el cambio topológico del espacio-tiempo es una realidad entonces necesitamos algo más que eso. La mayoría de los físicos que trabajan en la Teoría de Cuerdas creen que se necesita un cambio radical en el punto de vista para comprenderlo. Por el momento parece que nos encontramos con la misma clase de contradicciones con las que se encontraron los físicos hace 100 años con el electromagnetismo. Este misterio fue finalmente resuelto por Einstein cuando disolvió el éter. Para resolver la Teoría de Cuerdas en necesario disolver el espacio-tiempo en conjunto. En la Teoría de Cuerdas como la entendemos ahora, el espacio-tiempo se enrolla y cambia de dimensión. Se introduce una escala mínima fundamental de longitud, bajo la cual todas las medidas son posibles. Probablemente sea necesario revisar nuestra comprensión del espacio-tiempo para apreciar qué significa esto. Incluso la relación entre la mecánica cuántica y la Teoría Clásica parecen necesitar una revisión. La Teoría de Cuerdas puede explicar por qué funciona la mecánica cuántica de acuerdo con algunos teóricos de las cuerdas. Todo esto junto parece ser un gran conjunto de pasos radicales a dar y puede que sea necesario darlos en un salto en la oscuridad. Aquellos que trabajan con la gravedad cuántica viniendo del lado de la relatividad más que de la física de partículas ven las cosas de modo diferente. Ellos creen que es esencial mantener la fe en los principios de la invarianza del difeomorfismo a partir de la Relatividad General más que en el trabajo relativo a una métrica de fondo fija como hacen los teóricos de cuerdas. No consideran la renormalizabilidad como una característica esencial de la gravedad cuántica. Trabajando en esta dirección han desarrollado una Teoría Canónica de la Gravedad Cuántica, la cual también está incompleta. Esta es una Teoría de Bucles, tentadoramente similar en ciertos aspectos a la Teoría de Cuerdas, aunque diferente. Los relativistas como Lee Smolin esperan que este sea un camino que permita salvar el hueco y desarrollar un método unificado.
Posted by marcas_d in 08:47:09 | Permalink | No Comments »

¿Pero qué diablos son las supercuerdas?

¿Pero qué diablos son las supercuerdas?
Por Jorge Alcalde
Estos días se han reunido en Madrid algunos de los físicos teóricos más importantes del mundo para debatir sobre las últimas novedades en la teoría de las supercuerdas.
El acontecimiento, de gran importancia en el universo de la ciencia, ha tenido, sin embargo, muy poca repercusión en lo medios… y con razón. Resulta que, a pesar de su indudable atractivo, la teoría de las supercuerdas cuenta con un gigantesco déficit de popularidad. Es, para qué engañarnos, una de las ideas más complicadas, ininteligibles y abstractas que la ciencia ha parido.

Intentar acercar al gran público este compendio de teorías sobre la materia, su origen y su funcionamiento, es ardua tarea. Por eso la mayoría de los periódicos y revistas prefiere pasar de largo. La culpa no es, seguramente, de los medios, obligados a torear un asunto demasiado inaprensible; ni de los científicos, que seguro que se esfuerzan en hacerse entender por el común de los mortales. La culpa la tiene, sencillamente, la paradójica, difusa e incierta manera en que la naturaleza se manifiesta en ese mundo mágico de las partículas.

Los expertos consideran que la teoría de las supercuerdas, a la que se ha dedicado este congreso en Madrid (Strings 07), es la mejor alternativa para resolver un problema físico que atribula a los científicos desde principios del siglo XX, a saber: la mecánica de Newton, las leyes que Sir Isaac nos legó para explicar el comportamiento de los cuerpos en movimiento y que luego Einstein complementó con su física relativista, sirve para explicar el funcionamiento de las cosas más grandes (desde un remolino de motas de polvo hasta la circulación de planeta, estrellas y galaxias en el espacio y el tiempo), pero falla estrepitosamente en el mundo de lo más pequeño (en la esfera de las partículas elementales).

Por deformación escolar, nos imaginamos el interior de los átomos como una especie de minisistema solar formado por esferas diminutas que se unen en un núcleo (protones y neutrones) y otras más pequeñas y errantes que giran a su alrededor (electrones). Pero la física actual nos ha demostrado que el interior de la materia no es, ni mucho menos, así. En primer lugar, los neutrones, los electrones y los protones no son partículas elementales. Dentro de ellos hay aún otras divisiones de la materia con ladrillos más pequeños aún, como los quark.

Pero eso no es lo más grave. Mucho peor es la constatación hecha por la física cuántica de que el comportamiento de estas partículas no responde a las leyes de la física de lo más grande. Es imposible determinar matemáticamente la posición y la velocidad de una partícula: o calculamos dónde está o calculamos a qué velocidad se mueve. Esto es así porque el mundo cuántico es un territorio de incertidumbres: una partícula puede estar en la posición A e inmediatamente pasar a la posición B sin recorrer el camino intermedio (al menos aparentemente).

Es necesario resaltar lo de “aparentemente”, porque de lo que hablan los físicos teóricos no es tanto de la realidad como de la capacidad que tenemos de medir dicha realidad. Sabemos que el Cosmos funciona como Newton y Einstein nos dijeron porque somos capaces de predecir mediante ecuaciones el modo en que se comportan las cosas. Aplicando las leyes de la mecánica, conociendo las fuerzas de gravedad, calculando distancias, masas, rozamientos…, podemos prever el lugar en que caerá una bala de cañón, la dirección que seguirá una bola de billar o el tiempo que tardará un tren en frenar. Con las mismas ecuaciones, podemos predecir cuándo pasará de nuevo el cometa Halley por una órbita visible desde la Tierra, calcular la masa de las galaxias y deducir qué pasaría si un asteroide impactara en nuestro planeta. Sin embargo, todas esas ecuaciones se vuelven inútiles a la hora de extraer certidumbres del mundo subatómico.

La física newtoniana y eisnteniana calcula y predice con exactitud asombrosa. La física cuántica (la que conoce de lo más pequeño) sólo puede aspirar a calcular probabilidades. Es una física probabilística. Los científicos llevan décadas buscando una ley que pueda unir las dos físicas en una sola y que sirva para explicar tanto lo que ocurre a escala cósmica como lo que sucede a escala atómica. La teoría de las supercuerdas podría ser el marco ideal para hallar esa ley. Lo que propone es un cambio radical en la concepción del mundo subatómico, similar al que supuso la inclusión de la cuarta dimensión, la temporal, en el modelo cósmico de Einstein.

¿Y si las partículas no fueran pequeñas esferitas que nos empeñamos que actúen como cualquier otra esferita, desde las canicas a los planetas? Los físicos de hoy plantean la posibilidad de que las partículas elementales sean, en realidad, lazos o cuerdas minúsculas que están sometidas a diferentes tipos de tensión. Del mismo modo que la cuerda de una guitarra vibra de manera distinta según lo tensa que se encuentre y, por ende, produce notas diferentes, las cuerdas fundamentales de la naturaleza física también pueden vibrar en diferentes frecuencias. Así, cada tipo de vibración produce una manifestación de una partícula diferente.

El Cosmos no estaría formado por pequeños ladrillos esféricos que se unen en estructuras cada vez más complejas hasta generar la arquitectura interior de una roca, un puñado de arena, un chorro de agua, un planeta o una supernova; más bien sería una legión de supercuerdas (por qué no llamarlas, mejor, minicuerdas) afinadas para tocar en una frecuencia perfecta que mantiene a la materia en orden (desde la más grande a la más pequeña). El problema es que, de momento, nadie es capaz de demostrar experimentalmente este modelo.
Del mismo modo que Einstein dedujo sus predicciones tirando de papel y lápiz, y hubieron de pasar décadas hasta que la observación cosmológica probara su certeza (de hecho, algunas ideas de Einstein aún esperan comprobación experimental), en el caso de las supercuerdas no existe experimento alguno que pueda decirnos si la teoría es cierta. Sabemos que, matemáticamente, tiene sentido, que las ecuaciones encajan… pero no podemos comprobarlo directamente. Y quizás nunca podamos: porque para poder “ver” a las supercuerdas en acción en un laboratorio haría falta someter la materia, en los aceleradores de partículas, a energías tan elevadas como las que tuvieron lugar durante el mismísimo Big Bang… Y eso no es posible. O quizás sí lo sea, dentro de unas cuantas generaciones. ¿Quién sabe?

colombianoscolombianacolombianonarradornarradoresastrolabios ceremoniacrimenprofesoraprofesorasmaestramaestrasreflejoantiheroe antiheroesbatallacruzadasinvasionesheraclescaditanos tableroscivitatisda vincivitruviosimbolosportnoyobservo

Posted by marcas_d in 08:46:24 | Permalink | No Comments »

Cumbre del universo invisible en Madrid

Reunión de 500 de físicos teóricos expertos en la Teoría de Cuerdas .

Los máximos expertos internacionales de la Teoría de Cuerdas, un campo de la física teórica con gran influencia científica, se reúnen esta semana en Madrid en el congreso Strings 07, organizado en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Un total de 43 conferenciantes de alto nivel, incluido el premio Nobel David Gross, y 500 participantes de todo el mundo, discutirán desde hoy hasta el viernes los avances y perspectivas de esta ambiciosa teoría de fuertes raíces matemáticas, y que se desenvuelve entre hipótesis intelectuales muy ambiciosas, como la existencia de múltiples dimensiones ocultas más allá de las cuatro que constatan los sentidos. “La Teoria de Cuerdas es la única hasta el momento capaz de hacer compatible la mecánica cuántica con la gravitación de Albert Einstein, un problema que la física está intentado solucionar desde hace 60 años”, explica Luis Ibánez, Catedrático de Física Teórica de la UAM y coordinador de Strings 07.
Desde la primera vez que se celebró esta cita anual internacional, en 1989, sólo cuatro veces se ha celebrado en Europa. La convocatoria anterior, en 2006, fue en Pekín.
El congreso de Madrid, organizado por el Instituto de Física Teórica UAM-CSIC, dedicará cinco días a las sesiones científicas y culminará el próximo sábado con tres charlas de divulgación impartidas por Gross y sus colegas Juan Maldacena y Lisa Randall, en la Fundación BBVA.
Objetos extensos
“Todo en el universo está hecho de partículas elementales, y la Teoría de Cuerdas propone que esas partículas, en lugar de objetos puntuales, son objetos extensos, literalmente cuerdas, que sólo serían observables a altísimas temperaturas o niveles altísimos de energía, casi las condiciones del Big Bang”, explica Ibánez. “El objetivo de hacer compatible la gravitación con la mecánica cuántica es establecer una teoría unificada de todas las partículas fundamentales de la naturaleza y sus interacciones”.
La Teoría de Cuerdas ha ido creciendo y ganando partidarios y expertos desde que nació modestamente en los años sesenta. Sus partidarios destacan con entusiasmo no sólo su belleza y coherencia matemática, sino la influencia positiva que ya ha tenido en otras áreas de la física. Sus críticos resaltan que es una teoría no verificada y que es imposible hacer experimentos para comprobar si es correcta o no, puesto que son irreproducibles en laboratorio las condiciones del universo tan extremas como las del Big Bang que harían falta.
“Al requerir energías muy altas, inalcanzables con la tecnología actual, la Teoría de Cuerdas será comprobada fundamentalmente a través de sus consecuencias indirectas sobre la física observada y también por su consistencia matemática a la hora de explicar fenómenos asociados a la gravitación cuántica”, comenta Ibánez. Por otra parte, añade, la Teoría de Cuerdas ha sido muy fructífera a la hora de sugerir nuevas ideas para avanzar en la comprensión del universo.
Los expertos de cuerdas están ya muy pendientes, como el resto de los físicos de todo el mundo que estudian las partículas fundamentales de la naturaleza, de la puesta en funcionamiento el año que viene del nuevo acelerador LHC del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN), junto a Ginebra. El congreso Strings 07 se ocupará de los descubrimientos que cabe esperar de esta poderosa máquina cient

Posted by marcas_d in 08:45:30 | Permalink | No Comments »

Sgt. Pepper´s, Gabo y nada más

Matías Valles
La discordia absoluta entre el contenido musical de `Sgt. Pepper´s´ y la portada psicodélica del disco de los Beatles no desmerece su categoría de obra capital, si bien algo tardía. Es antes una summa de avances previos que una creación de vanguardia. Comparte sus cuatro primeras décadas de existencia con `Cien años de soledad´, que ha suscitado un empacho de Gabriel García Márquez. La dedicación exclusiva al culto a la efemérides entorpece la detección de productos actuales equiparables en importancia. Es asombroso que ningún libro o disco recién aparecido genere una pasión colectiva semejante. La fiebre retrospectiva por el `Sargento Pimienta´ y por la novela seminal de Gabo ha de generar forzosamente perplejidad, entre menores de los 40 años que cumplen ambas obras.El equivalente contemporáneo de los Beatles son las Spice Girls. El acontecimiento editorial a la altura de García Márquez es Harry Potter. `Les bienveillantes´, de Jonathan Littell, es probablemente la obra literaria más importante del siglo en curso, pero se inscribe en el clasicismo del genocidio nazi, sobresaturado literariamente. Las carencias creativas se complementan con el desinterés de la audiencia. Como dice Gore Vidal, un novelista ya no puede ser famoso. El árbol genealógico musical arranca de las caderas de Elvis, escuchado con fruición por Lennon y Dylan -premiado también con el Príncipe de Asturias por su trabajo de cuarenta años atrás-. A partir de ahí, una interrupción desoladora, salvo que se enfoque a fenómenos de feria como Madonna.La sequía de la inspiración no se circunscribe a la cultura popular. En el mundo anglosajón acaban de aparecer dos libros de divulgación científica, sobre la frustración en la esencia misma del conocimiento. El profesor Peter Woit ha titulado su ensayo con el diáfano título de `Ni siquiera equivocados: El fracaso de la teoría de las supercuerdas´. Con el mismo argumento, el físico teórico Lee Smolin se plantea, en El problema de la Física, “porqué hemos fracasado. Durante más de dos siglos, nuestra comprensión de las leyes de la naturaleza se expandió rápidamente. Hoy, a pesar de nuestros esfuerzos, lo que conocemos sobre esas leyes no es más de lo que sabíamos en los años setenta”. La fecha del empantanamiento coincide con la estela de `Sgt. Pepper´s´, de `Cien años de soledad´ y del viaje a la Luna.De ahí la extraña variante del “que inventen ellos”, proferida por Bush para contrarrestar el cambio climático. El presidente norteamericano está convencido de que un milagroso avance tecnológico remediará los males del planeta, aunque ninguna ley establece que el progreso sea indefinido. Tal vez la mente humana ha alcanzado sus límites simultáneamente al cuerpo del mismo mamífero, según demuestra el estancamiento de los récords de atletismo. Paradójicamente, la era de la esterilidad -cuyo principal síntoma es el auge de la efemérides cultural- arranca en el momento en que cualquier cerebro tiene a su disposición la información almacenada en miles de años de civilización.Los grandes escritores producen obras cada vez peores, devorados por los compromisos sociales anejos a su desempeño. El propio García Márquez celebraba eufórico su incorporación al ordenador, a raíz de la escritura de `El amor en los tiempos del cólera´. El lapso de elaboración se reducía drásticamente. A cambio, menudean los pasajes repetidos en esa novela fenomenal. Ningún creador dispone ya de tiempo, la esencia de la actividad artística. Canetti proclamaba que el genio no tenía amigos, Cortázar respondía con cajas destempladas las cartas privadas en que se le apremiaba, Camus clamaba por la soledad perdida. Pese a sus jeremiadas, ninguno de ellos conoció el móvil, la localización instantánea de cualquier habitante del planetaTal vez el error radica en concentrarse en libros y canciones, formas de expresión periclitadas y redundantes. Una obra de creación revolucionaria encajaría hoy mejor en un malabarismo en el universo de Internet, cuyo impacto pasaría desapercibido para quienes siguen escrutando la respuesta en el realismo mágico o en una tonada pop. Sin embargo, sigue vigente verso fundamental de `Con un poco de ayuda de mis amigos´, el que apunta que “Esperamos que disfruten del espectáculo”.

Posted by marcas_d in 08:44:52 | Permalink | No Comments »

Diez nuevas tecnologías que cambiarán nuestro mundo

Avances en medicina, ocio y comunicaciones integran la lista luego de que se analizaron trabajos en laboratorios y universidades de todos los países

La revista Technology Review , publicada por el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), seleccionó diez nuevas tecnologías que, según se espera, cambiarán el mundo, tal como lo conocemos.
Los editores de la publicación, como cada año, analizaron el trabajo que se realiza en laboratorios y universidades alrededor del mundo para conformar la lista.
Las tecnologías escogidas se desenvuelven en campos muy diversos y van desde su uso en los hogares hasta la medicina.
Entretenimiento.
Uno de los ámbitos que registra mayores avances es el de la recreación.
Según datos de la Universidad de Carnegie Mellon, en Pittsburgh, actualmente la distribución de video en la web consume el 60% del tráfico en Internet, pero se cree que en dos años será el 98% del contenido de los servidores.
Hui Zhang es un científico informático de ese centro de estudios y desarrolla una red P2P (de persona a persona) para el intercambio de videos que ayude a descongestionar la red.La gran ventaja es la descentralización de los proveedores de Internet, pero preocupa la desprotección de los derechos de autor.
Los teléfonos celulares también experimentarán cambios. Los ingenieros del Centro de Investigación de Nokia, en Finlandia, desarrollan un programa para que, con su teléfono celular, usted logre saber dónde está, pero además sepa qué actividades realizar en dicho lugar, por lo que será mejor que los sistemas satelitales actuales.
Sus creadores afirman que el programa ya está listo y solo falta convencer a las compañías proveedoras de servicio celular de que los usuarios están dispuestos a pagar más por esta herramienta.
La siguiente en la lista es la fotografía. El uso de compresores cambiará la imagen digital como la conocemos hoy. Según Richard Baraniuk y Kevin Kelly, profesores de la Universidad de Rice, en Houston, el sistema actual es ineficiente.
Los investigadores pretenden que, con una nueva fórmula, las cámaras utilicen un único sensor de imágenes que recolecte información para producir unas de alta resolución. Los expertos esperan que, dentro de unos cinco años, los teléfonos celulares sean capaces de captar imágenes del tamaño de un póster y con alta resolución.
Medicina.
Los médicos se enfrentan cada día a mayor cantidad de datos de sus pacientes, por lo que a John Guttag, del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación del MIT, se le ocurrió que una computadora podría manejar la información y alertarlos sobre alguna enfermedad.
Guttag ha trabajado en la recolección de datos para diagnosticar ataques epilépticos y en el diseño de detectores personalizados. El reto ahora es convencer a los médicos que una computadora es capaz de ayudarlos a tomar decisiones.
La investigación celular también vislumbra cambios. Los científicos han obtenido tradicionalmente las características de las células a partir del estudio de un grupo de ellas.
Sin embargo, Norman Dovichi, un químico de la Universidad de Washington en Seattle, cree que el estudio de las diferencias entre células individuales puede ayudar a mejorar los tratamientos de males como el cáncer y la diabetes.
Ahora imagine si su psiquiatra pudiera tratar su depresión con solo apagar o encender partes de su cerebro. Este es un trabajo que se encuentra en desarrollo por Karl Deisseroth, quien realizó su práctica psiquiátrica en el centro médico de Stanford, en California.
Deisseroth cree que se puede controlar las neuronas por medio de golpes de luz. El experto trabaja en identificar las neuronas responsables de la depresión para desarrollar un medicamento dirigido a las partes relevantes y eliminar los efectos secundarios actuales.
Uno de los avances más innovadores es el uso de pequeñas fibras que podrán salvar a personas durante cirugías o accidentes en el futuro. El científico del MIT, Rutledge Ellis-Behnke, responsable de la investigación, ha hecho pruebas en cirugías con ratas.
Al cortar intencionalmente una artería principal del hígado de uno de estos animales y colocar un líquido transparente en la herida, el sangrado se detiene de inmediato. Este líquido está formado por nanofragmentos de proteína que funcionan como una malla. Según el experto, aún faltan unos diez años para probar su uso en humanos.
Futurista.
Otros proyectos parecen, más bien, sacados de una obra de ficción. Tal es el caso de Kenneth Crozier y Federico Capasso, de la Universidad de Harvard, quienes diseñaron antenas ópticas que son alimentadas por la luz y que se espera permitan crear discos similares a los de DVD actuales, pero con una capacidad para almacenar unos 3.6 terabytes, es decir, el equivalente de 750 DVD grabables en un solo disco.
Esta tecnología funciona gracias a que las antenas ópticas son capaces de enfocar el rayo de luz en un punto inferior a los 40 nanómetros, lo cual es equivalente a cerca de un veinteavo de la onda de luz.
Otra apuesta va en el sentido de producir energía solar de bajo costo. Actualmente, los paneles solares para su producción alcanzan precios exorbitantes. La gran novedad es utilizar celdas denominadas “fotovoltaicas” que utilizan semiconductores, como la silicona, para convertir la energía de la luz en corriente eléctrica.
Científicos como Victor Klimov, del Laboratorio Nacional de Los Álamos en Nuevo México, han recurrido a la cuántica, por medio de reacciones químicas, para la producción de energía solar, pero aún les falta crear algún material comerciable.
Por último, en octubre, David R. Smith y un grupo de colegas de la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, anunciaron una capa de invisibilidad que trabaja con un conjunto de diez anillos concéntricos, los cuales están hechos de fibra de vidrio cubierto por elementos de cobre.
Aunque los objetos no desaparecen a los ojos humanos, la idea es perfeccionar esta técnica para algún día lograr la invisibilidad. En el experimento de Smith, se colocó un cilindro de cobre en el espectro de microondas y estas no lo reconocieron, por lo que pasaron a través de él.

diapositivastrozostrocitoscositaspublicitariaspublicitariapublicitario publicitariospasajeroobjetoobjetospasajerospasajeras recopilacionanorexicascosillapostercartelcarteles letrerosletreroprohibidoanuncioprohibidaprohibidoseroticoseroticagrafiteros grafitero

Posted by marcas_d in 08:44:13 | Permalink | No Comments »

Ciencia irónica: ¿invade la Física el terreno de la Metafísica?

Agujeros negros, paradojas cuánticas, cuerdas cósmicas, universos múltiples: El método científico, tal como se ha aplicado con gran éxito en las ciencias físicas desde el siglo XVII, se apoya en la conjugación de dos componentes: la hipótesis o teoría, y la experimentación. La primera es importante, pero su utilidad es discutible a falta de la segunda. Una teoría sin demostración experimental puede considerarse, en el mejor caso, provisional; en el peor, extracientífica.Según Manuel Alfonseca:El método científico, tal como se ha aplicado con gran éxito en las ciencias físicas desde el siglo XVII, se apoya en la conjugación de dos componentes: la hipótesis o teoría, y la experimentación. La primera es importante, pero su utilidad es discutible a falta de la segunda. Una teoría sin demostración experimental puede considerarse, en el mejor caso, provisional; en el peor, extracientífica.A lo largo de la historia de la Física ha ocurrido a veces que una teoría con poca justificación experimental llega después a asentarse, a ser comprobada por los hechos. Algo así ocurrió con la teoría atómica. Un químico tan importante como Wilhelm Ostwald (1853-1932), premio Nobel en 1909, se negó a aceptar la existencia real de los átomos, considerándolos, a lo sumo, como entelequias teóricas útiles, sin existencia real. “Mientras no los vea, no creeré en ellos” decía. Hoy, el microscopio de efecto túnel ha hecho realidad el desafío de Ostwald, permitiéndonos ver los átomos.Algo semejante ocurrió durante el siglo XX con la teoría de los quarks, propuesta en los años sesenta por Murray Gell-Mann. A pesar del poder de predicción de esta teoría para explicar el comportamiento de algunas de las que entonces se consideraba “partículas elementales” (como el protón, el neutrón y, en general, la familia de los hadrones), muchos físicos se negaron a aceptar la realidad de los quarks, hasta que los experimentos proporcionaron la confirmación de su existencia.Es posible que estos ejemplos positivos hayan rebajado el sentido crítico de algunos físicos, inclinándolos a pensar que cualquier teoría matemáticamente coherente tiene que ser una representación fiel de la realidad. Al hacerlo, olvidan que la teoría atómica y la de los quarks fueron confirmadas por los experimentos, sin los cuales continuarían siendo entelequias. Otras teorías, en cambio, no tuvieron la misma suerte y han sido justamente olvidadas. Con esta actitud, se corre el peligro de despreciar las enseñanzas de siglos y de romper el equilibrio entre hipótesis y experimentación, prescindiendo de la segunda cuando resulta difícil o, en ciertos casos (como veremos), imposible.Karl Popper [1] señaló que no es fundamental que una teoría científica pueda demostrarse, pues eso nunca se consigue, ya que son siempre provisionales y sólo se mantienen hasta que algún descubrimiento nuevo las contradice y obliga a refinarlas. Lo esencial es que se pueda demostrar que es falsa, que sea posible diseñar un experimento que, en caso de tener éxito, eche abajo la teoría. Las teorías no falsificables no son construcciones científicas válidas. A lo sumo, podrán ser ejercicios hipotéticos, más o menos elegantes, pero sin relación con la realidad. John Horgan [2] aplica a estas construcciones el apelativo de ciencia irónica.Este trabajo presenta algunos ejemplos que, en mayor o menor grado, pueden considerarse ejercicios de ciencia irónica. El primero se refiere a unos objetos cuya existencia está bastante bien documentada, aunque las teorías que intentan explicarlos contienen elementos que difícilmente se podrá comprobar mediante la experimentación. Los ejemplos subsiguientes son más espectaculares. En ellos, los físicos dan rienda suelta a su imaginación y proponen teorías para las que resulta imposible realizar experimentos que las confirmen o, lo que es peor, que demuestren su falsedad. Quizá no sean falsas, pero, mientras no se las pueda poner a prueba, no es posible considerarlas como teorías científicas. Quienes las proponen no están haciendo Física, sino Metafísica.No debe tomarse esto como una crítica de la Metafísica, que como rama de la Filosofía se ha ganado en buena lid un puesto importante en la historia del conocimiento humano. Se trata de deslindar los campos de ambas disciplinas y evitar equívocos. La Metafísica no es una ciencia experimental, aunque los físicos que invaden su terreno traten de hacer pasar sus teorías por científicas. Es curioso, por otra parte, que algunos de estos mismos físicos desprecien la Metafísica, dejándose llevar por esa herejía moderna que considera que la ciencia es la única rama válida del conocimiento, capaz de explicarlo todo y de responder a todas las preguntas.Agujeros negrosEl concepto de infinito no sorprende a los Matemáticos, que vienen utilizándolo desde hace tiempo. Georg Cantor (1845-1918) fue el primero que formalizó los conjuntos infinitos, pero antes de su época se conocían muchas funciones que toman valores arbitrariamente grandes para algún valor de la variable independiente. Se dice que la función presenta una singularidad en ese punto. La más sencilla de las funciones con singularidad es y=1/x, que alcanza valores arbitrariamente grandes cuando x se aproxima a cero. Hay otras, como y=tg x [3], que presentan infinitas singularidades: para x igual a cualquier múltiplo impar de pi/2.Tradicionalmente, las ciencias físicas han mirado con sospecha las singularidades. Cuando las ecuaciones matemáticas propuestas para describir algún fenómeno físico presentaban una singularidad, se daba siempre por supuesto que el problema estaba en las ecuaciones, pues en la realidad no pueden darse infinitos. Las ecuaciones son simples aproximaciones de la realidad. Si presentan singularidades, se debe a que la teoría de donde proceden falla, o no puede aplicarse, en las proximidades de esos valores. Ahí hay que buscar otras teorías que conducirán a expresiones matemáticas diferentes, que no presenten singularidad en esos puntos.En general, la aparición de una singularidad se puede atribuir a nuestra ignorancia sobre el funcionamiento de los fenómenos que se trata de describir. Al descubrir más sobre ellos, al refinar su representación matemática, la singularidad debe desaparecer.A lo largo de la historia de la Física, se ha reconocido la existencia de cuatro interacciones fundamentales: la gravitatoria, cuya formulación realizó Isaac Newton (1642-1727) en el siglo XVII y refinó Einstein en el XX; la electromagnética, como resultado de la unificación de los fenómenos eléctricos y magnéticos, desarrollada por James Maxwell (1831-1879) en el siglo XIX; y las dos interacciones nucleares, fuerte y débil, descubiertas durante el siglo XX. Más tarde se ha desarrollado la teoría electrodébil, que unifica las interacciones electromagnética y nuclear débil, y se han propuesto varias versiones de una gran teoría unificada que uniría la interacción nuclear fuerte a las anteriores, aunque ninguna de ellas ha recibido confirmación satisfactoria. La gravedad, por su parte, se ha resistido hasta ahora a todos los intentos realizados para unificarla con las otras interacciones fundamentales.En 1916, Albert Einstein (1879-1955) formuló la teoría general de la Relatividad, que interpreta la interacción gravitatoria como una alteración de la geometría del cosmos, debida a la presencia de objetos con masa. En 1933, Subrahmanyan Chandrasekhar (1910-1995) detectó la presencia de una singularidad en las ecuaciones de Einstein, que surge cuando una estrella de gran masa agota su combustible nuclear, se transforma en supernova y sufre un colapso gravitatorio.Si la masa que se comprime es aproximadamente igual a la del sol, la interacción electromagnética, que provoca una fuerza de repulsión entre los electrones, detiene el colapso gravitatorio. La estrella se transforma en enana blanca, con una densidad un millón de veces mayor que la del agua. Si su masa inicial es, al menos, 1,44 veces mayor que la del sol, la gravedad vence a la repulsión electromagnética y fuerza a los electrones a fusionarse con los protones, pero la repulsión provocada por la fuerza nuclear fuerte detiene el colapso, dando lugar a la aparición de una estrella de neutrones, con una densidad mil billones de veces mayor que la del agua. Finalmente, si la masa de la estrella en colapso fuese al menos 3,2 veces mayor que la del sol, la gravedad vencería también a la fuerza nuclear fuerte, el colapso no se detendrá, y la masa de la estrella se comprimirá hasta ocupar un volumen cero, un punto geométrico. La densidad se haría, por tanto, infinita. Aquí está la singularidad.Una estrella colapsada hasta ese punto, provoca a su alrededor una atracción tan intensa, que ni siquiera la luz puede escapar de ella. Este objeto hipotético ha de ser virtualmente invisible, por lo que se le da el nombre de agujero negro.Al principio, los físicos se resistieron a admitir la existencia de las singularidades gravitatorias, aplicando el sentido común, que tan buenos resultados les había dado a lo largo de la historia. Sin embargo, durante la segunda mitad del siglo XX, la falta de alternativas a la teoría de Einstein ha llevado a aceptar su existencia. En la actualidad se conocen muchos objetos que podrían ser agujeros negros, algunos pequeños, con una masa poco mayor que la del sol, otros gigantescos, situados en el centro de las galaxias. Pero, aunque se trate en realidad de agujeros negros, aún hay que probar que en su centro exista una singularidad.Es posible que la teoría de Einstein sea, después de todo, una aproximación de otra teoría más completa que eluda la singularidad, como la de Newton resultó ser una aproximación de la de Einstein. Quizá exista alguna otra interacción fundamental, aún desconocida, (como las dos fuerzas nucleares fueron insospechadas hasta el siglo XX), capaz de detener el colapso total de la masa de los agujeros negros, con lo que éstos contendrían en su interior una masa concentrada en un volumen más pequeño que el de las estrellas de neutrones, pero mayor que cero. Desgraciadamente, esta comprobación está fuera de nuestro alcance. Quizá nunca estaremos en condiciones de realizarla, pues una cápsula lanzada al interior de un agujero negro no podría enviarnos información alguna.Nos encontramos así ante una teoría científica bien formulada, con gran elegancia matemática, pero cuya verdad o falsedad no se puede demostrar en este momento. Hasta que dispongamos de más datos, se trata de un ejercicio de ciencia irónica. Esto se hace aún más patente cuando los físicos dan rienda suelta a la imaginación y hablan de agujeros negros microscópicos (que podrían existir incluso en nuestras proximidades), de agujeros de gusano (agujeros negros que unirían dos regiones muy alejadas del cosmos a través de dimensiones adicionales del espacio), de viajes interestelares y hasta de viajes en el tiempo a través de agujeros negros, justificando todo esto porque esos sucesos son compatibles con las matemáticas que rigen el comportamiento hipotético de unos objetos, de cuya existencia y propiedades aún no estamos totalmente seguros. Estas teorías están muy bien para una novela de ciencia-ficción, pero parece un abuso tratarlas como descripciones genuinas de la realidad.En un libro publicado recientemente [4], un físico tan influyente como Stephen Hawking se hace eco de esta preocupación y sostiene que es probable que las fantasías científicas sobre los viajes en el tiempo violen leyes físicas que aún no hemos descubierto. En otras palabras: aún no lo sabemos todo. A pesar de las sorpresas que nos ha dado la Física del siglo XX, quizá sería mejor aferrarse en algunas cosas al sentido común, antes de dar rienda suelta a la imaginación, al menos hasta que dispongamos de evidencia experimental suficiente.Paradojas cuánticasEinstein hizo famosos varios experimentos mentales, término que se aplica a los experimentos que no es preciso realizar (a veces es imposible), pues basta pensar un poco sobre ellos para deducir cuál ha de ser el resultado. Algunos de estos experimentos los concibió Einstein como argumentos contra la Mecánica Cuántica, cuya interpretación más extendida le resultaba profundamente repulsiva. Uno de ellos (el experimento EPR, por las iniciales de Einstein, Podolski y Rosen, que lo propusieron) pudo realizarse muchos años después de propuesto, confirmando las predicciones de la Mecánica Cuántica y echando por tierra el argumento de sus autores [5].Existe un experimento mental famoso que no se debe a Einstein, sino a Schr”dinger: tomamos un gato y lo encerramos en una caja que contiene una ampolla de ácido cianhídrico y un dispositivo automático que rompe la ampolla si un átomo radiactivo emite una partícula alfa. La desintegración de un núcleo radiactivo es un fenómeno que se rige por las reglas de la Mecánica Cuántica: cuando el número de átomos es muy grande, puede calcularse cuántos se habrán desintegrado pasado cierto tiempo, pero el comportamiento de un átomo aislado es impredecible. De acuerdo con la Mecánica Cuántica, hasta que un observador compruebe la situación de ese átomo, éste se encuentra en una superposición de estados, en uno de los cuales se ha desintegrado, mientras en el otro ha permanecido estable. La realidad colapsa en una de estas dos alternativas cuando el observador externo realiza la medición.En nuestro experimento, el gato habrá muerto asfixiado si el átomo se ha desintegrado, de lo contrario continuará vivo. Esto parece indicar que el gato debe encontrarse en una superposición de los estados vivo y muerto, hasta que alguien abra la caja y mire.La paradoja depende en gran medida de cómo definamos al observador. ¿Hace falta que un ser humano abra la caja y mire, para provocar el colapso de la onda cuántica? ¿Es el gato un observador válido, capaz de detectar si el átomo radiactivo se ha desintegrado o no, por el hecho de estar vivo o muerto? El problema podría complicarse aún más suponiendo que el gato vivo puede ser un observador válido, mientras no lo es el gato muerto.El experimento del gato de Schr”dinger no se ha realizado en la práctica. Que no se asusten los amantes de los animales: no tiene sentido hacerlo, pues en cuanto intentásemos averiguar, por cualquier medio, si el gato está a la vez vivo y muerto, provocaríamos el colapso de la onda cuántica y no podríamos detectarlo: siempre lo encontraríamos o vivo o muerto, nunca ambas cosas.Modifiquemos el experimento de la siguiente manera: sustituimos el gato por un dispositivo que graba en su memoria el estado de un circuito que puede estar abierto (cero) o cerrado (uno). Inicialmente el circuito está abierto, y se cierra cuando el átomo radiactivo se desintegra. El dispositivo realiza una medida y una grabación del estado del circuito cada milésima de segundo. Cuando el observador humano abre la caja, puede observar si el circuito está abierto o cerrado, pero también puede leer la memoria del dispositivo y descubrir en qué estado estaba en cada uno de los instantes anteriores. Puede, por tanto, detectar (con un error de una milésima de segundo) en qué momento tuvo lugar la desintegración radiactiva. Por lo tanto, el colapso de la onda cuántica ha tenido que ocurrir desde el principio y la paradoja no se habrá producido.Hay dos maneras de salir de este dilema sin renunciar a la interpretación tradicional de la Mecánica Cuántica. En la primera, hasta que el observador abre la caja, la memoria del ordenador contendrá una superposición de pares de valores cero y uno. Cuando el observador abre la caja, todos esos pares colapsan en uno u otro valor para cada una de las posiciones de la memoria. Pero hay una solución mejor, que consiste en concederle el carácter de observador al dispositivo de medida y grabación.La paradoja del gato de Schr”dinger ha dado pábulo a diversas explicaciones que tratan de resolverla [6-7]. Algunos, entre los que se cuenta el propio Schr”dinger, creen que la Mecánica Cuántica sólo se aplica a los sistemas microscópicos, mientras los macroscópicos (como el gato) se encuentran fuera de su alcance. Esta es la explicación más extendida y probable, pero también la menos interesante, pues se limita a negar la paradoja. En su forma actual, esta explicación supone que la superposición de estados cuánticos colapsa cuando las partículas en cuestión interactúan con cualquier ente macroscópico, al que se atribuye el papel de observador, sin importar que esté vivo o inanimado. Queda pendiente definir cuál es la frontera que separa lo macroscópico de lo microscópico, y explicar por qué ocurren las cosas así, suponiendo que sea eso lo que ocurre.Otra explicación sostiene que el universo se bifurca cada vez que se produce una de estas alternativas, por lo que existiría un número enorme de universos casi idénticos, con pequeñas o mayores diferencias entre uno y otro, según el tiempo que ha pasado desde la bifurcación. En nuestro caso, en uno de los universos el gato estaría muerto, en el otro vivo. Fred Hoyle utilizó esta idea en una de sus novelas de ciencia-ficción [8]. Volveremos sobre ella más adelante.¿Para qué sirven estos experimentos mentales, que jamás podrán realizarse y cuya solución no es evidente? ¿En qué se diferencian de la frase siguiente, que introduce una paradoja clásica parecida, de imposible resolución?Cuando nadie la observa, esta frase está escrita en chino.Cuerdas cósmicasDe acuerdo con la teoría inflacionaria del Big Bang, actualmente la más aceptada por la Cosmología moderna, el universo comenzó, hace unos quince mil millones de años, en un estado extremadamente comprimido, cuyos primeros instantes quedan fuera del alcance de nuestras teorías, pues no disponemos de ninguna que pueda aplicarse a una situación tan ajena a nuestra experiencia.A partir del tiempo de Planck (10:sup.-43:esup. segundos después del principio) comenzamos a saber algo de lo que pudo ocurrir. En una primera etapa, el universo no contenía ninguna forma de materia, sólo energía. La expansión, inicialmente más lenta, se aceleró enormemente en la fase intermedia (se produjo una inflación), para volver a retardarse más tarde. Todo esto habría ocurrido en fracciones inimaginablemente pequeñas del primer segundo de la existencia del cosmos.Después de la inflación se produjo un cambio de fase que dio lugar a la aparición de la materia, en la forma de las partículas que actualmente consideramos elementales, los quarks, y los leptones: electrones, positrones y neutrinos, esencialmente. Pero algunos cosmólogos sostienen que la inflación pudo dejar tras de sí zonas del espacio en las que se mantendría la situación anterior.Algo parecido ocurre cuando una sustancia cambia de estado, pasando del sólido al líquido o de éste al gaseoso, o viceversa. A veces quedan burbujas del estado antiguo dentro de una masa que ya ha pasado al otro. Aunque el interior de la burbuja está en una situación inestable, puede permanecer así durante mucho tiempo, en equilibrio, hasta que una perturbación cualquiera provoca su colapso. Lo mismo sucede cuando una sustancia magnética, como el hierro, se calienta por encima del punto de Curie (con lo que pierde sus propiedades magnéticas) y después se enfría: el cambio brusco de fase da lugar a la aparición de dominios magnéticos independientes, con orientaciones distintas.En el caso del universo inflacionario, ciertos cosmólogos sostienen que podrían existir zonas (burbujas) en las que se habría mantenido el estado cuántico primitivo. Esas zonas serían muy largas, con la forma de tubos muy estrechos, casi unidimensionales, con un diámetro mucho menor que el de un átomo. Podrían ser finitas y cerradas, o infinitamente largas. En su interior no habría materia, sólo energía. Algunas de ellas habrían podido resistir miles de millones de años y llegar hasta nosotros, pero no tendrían asegurada la permanencia, pues sería posible que interaccionaran unas con otras o consigo mismas, dividiéndose en zonas más pequeñas o desintegrándose por completo, pasando finalmente al estado cósmico actual más generalizado. Estas regiones hipotéticas reciben el nombre de cuerdas cósmicas.La teoría de las cuerdas cósmicas se apoya en matemáticas coherentes. Esto lleva a muchos físicos a suponer que es probable que dichas cuerdas existan. Sin embargo, nadie ha detectado jamás una cuerda cósmica. Se sospecha que su detección podría ser imposible. Toda la teoría constituye, por lo tanto, un ejercicio flagrante de ciencia irónica. La tendencia a suponer que toda formulación matemática coherente ha de ser expresión de la realidad, se está imponiendo en la Física actual, alejándola cada vez más del paradigma científico universalmente aceptado, e introduciéndola progresivamente en el campo de la Metafísica.Universos múltiplesUno de los ejemplos más espectaculares de ciencia irónica es la teoría de los universos múltiples. Esta hipótesis se ha extendido mucho entre los científicos ateos, que la utilizan como última línea de defensa contra la amenaza de la quinta vía de Santo Tomás, el argumento del diseño, que en nuestro tiempo se expresa de una forma nueva y convincente.En su forma original, el argumento se apoyaba en la complejidad del cosmos, especialmente de los sistemas vivos, para deducir la existencia de un creador. En la formulación sucinta del siglo XVIII, la quinta vía se expresaba así: “Si encontramos un reloj, es preciso suponer la existencia de un relojero”. Durante el siglo XIX, el ateísmo contrarrestó esta forma del argumento, aduciendo que la evolución biológica y fuerzas ciegas semejantes habrían permitido al cosmos llegar, por puro juego del azar, a los hitos de complejidad que vemos a nuestro alrededor, cuya máxima expresión es la especie humana. Todo ello, sin necesidad de guía o control externo alguno.La forma moderna del argumento del diseño se basa en el carácter sorprendentemente crítico de las leyes físicas, descubierto en su mayor parte durante el siglo XX. Las leyes parecen sintonizadas para hacer posible la existencia de vida y, en particular, de seres conscientes capaces de descubrirlas. Esta constatación, aceptada por igual por científicos creyentes [9], agnósticos [10] y ateos [11], se denomina, a veces, el principio antrópico, del griego anzropos, hombre, pues parece como si las leyes estuviesen diseñadas a la medida del hombre.Algunos de los ajustes de las leyes físicas son extremadamente críticos. Por ejemplo, la eficiencia de los procesos de fusión nuclear que generan la energía del sol es aproximadamente igual a 0,007 (0,7 por ciento). Cuando cuatro núcleos de hidrógeno se fusionan para formar un núcleo de helio, el núcleo resultante tiene una masa igual al 99,3 por ciento de la suma de las masas de los núcleos de hidrógeno originales. El resto (el 0,7 por ciento) se ha transformado en energía.Si el rendimiento hubiese sido algo más pequeño (0,006 o menor), no podría realizarse uno de los pasos intermedios de la reacción nuclear, la unión de dos núcleos de hidrógeno para formar uno de deuterio, pues el deuterio sería inestable. El universo estaría compuesto exclusivamente de hidrógeno, las estrellas no existirían y la vida sería imposible.Si el rendimiento hubiese sido algo más grande (0,008 o mayor), casi todo el hidrógeno se habría transformado en helio durante los primeros minutos del Big Bang. Sin hidrógeno no habría estrellas parecidas al sol, ni agua, ni por supuesto vida.Hay más ejemplos. Si la intensidad relativa de las cuatro interacciones fundamentales (gravitatoria, electromagnética y las dos nucleares) hubiese sido diferente, no habría vida inteligente en el universo. La intensidad de la atracción gravitatoria es unos 36 órdenes de magnitud más débil que las restantes fuerzas. Si hubiese sido un poco más intensa, las estrellas y los planetas serían mucho más pequeños. Los seres vivos, si los hubiese, serían diminutos, no contendrían bastantes células para construir un cerebro como el nuestro. Por otra parte, la evolución de las estrellas sería mucho más rápida: miles de años, en lugar de miles de millones. No habría tiempo para que la evolución biológica diera lugar a la aparición de organismos complejos.También hay que recordar las propiedades únicas del agua, que parece diseñada ex-profeso para soporte de la vida: su gran calor específico (capacidad para almacenar calor) y su conductibilidad térmica, que convierte a los océanos en estabilizadores del clima; su enorme constante dieléctrica, que hace de ella uno de los mejores disolventes; el extraño comportamiento de su densidad, prácticamente único entre todas las sustancias químicas, que impide que los océanos se hielen por completo en invierno; su elevada tensión superficial, que facilita su aspiración por las raíces de las plantas; su viscosidad, que es bastante baja para permitir el movimiento de los seres vivos, pero suficiente para que las células contengan estructuras microscópicas intrincadas.De igual manera, el átomo de carbono parece diseñado especialmente para hacer posible la existencia de la miríada de sustancias orgánicas en las que se basa la vida. La energía de enlace de este elemento consigo mismo y con los demás es crítica: cualquier otro valor no habría servido. En particular, la afinidad del carbono con el oxígeno es sólo ligeramente superior (1,13 veces) a la energía del enlace carbono-carbono. Si hubiese sido menor, no existiría casi anhídrido carbónico, ni por tanto la fotosíntesis. Si hubiese sido mayor, no habrían podido formarse espontáneamente sustancias orgánicas, pues todo el carbono se habría combinado con el oxígeno y apenas existiría en el universo otra forma de este elemento que el anhídrido carbónico.Algo así es lo que ocurre con el silicio, un elemento químico emparentado estrechamente con el carbono, por lo que algunos autores de novelas de ciencia-ficción han propuesto que podría existir vida extraterrestre basada en él. Sin embargo, la afinidad del silicio por el oxígeno es bastante mayor que la del silicio consigo mismo. Por esta razón, aunque el silicio sea mucho más abundante en la Tierra que el carbono, se encuentra casi exclusivamente en forma de anhídrido silícico (cuarzo) y de sus derivados, los silicatos, y no ha llegado a formar cadenas semejantes a las del carbono. No es probable que las cosas sucedan de otro modo en sistemas planetarios diferentes. Hoy, el consenso científico afirma que la vida extraterrestre, si la hay, estará basada en la misma química orgánica que la vida terrestre (aunque esto no quiere decir que las sustancias químicas concretas de la exobiología tengan que ser idénticas a las nuestras).La tasa de expansión del cosmos es tal, que su densidad media parece estar sospechosamente próxima al punto crítico. La teoría general de la Relatividad de Einstein nos dice que un universo cuya densidad sea igual o menor que el valor crítico seguirá expandiéndose indefinidamente: será un cosmos abierto. Por el contrario, si la densidad del universo fuese superior, la expansión acabaría por detenerse y sería seguida por una fase de contracción, que terminaría en el “Big Crunch” (el gran aplastamiento), con unas propiedades muy semejantes a las del Big Bang. Tendríamos, en tal caso, un cosmos cerrado.Para los científicos ateos, el cosmos abierto presenta un problema: tuvo un principio, antes del cual no se sabe qué ocurrió, si es que la palabra “antes” tiene sentido en este contexto, pues el tiempo es parte del universo y comenzó a existir con él. Para los creyentes, el problema se resuelve con facilidad recurriendo a un Dios creador, pero ésta es una solución que los ateos jamás aceptarán. Durante algún tiempo, a lo largo del siglo XX, buscaron refugio en el cosmos cerrado, que -aducían- podría haber existido siempre, sin principio ni fin. En efecto, si la fase de contracción terminara en un rebote, cada Big Crunch se convertiría en el siguiente Big Bang y el universo podría ser cíclico.El cosmos cerrado también presenta problemas. Su densidad tendría que ser apenas superior a la crítica, pues, si fuese un poco mayor, el universo habría comenzado a contraerse en seguida y no habría habido tiempo para la aparición de la vida y del hombre. En la actualidad, los datos disponibles parecen indicar que la tasa de expansión del universo puede ser exactamente igual al valor crítico, con lo que un cosmos cerrado quedaría excluido. Por otra parte, durante la década de los noventa se ha descubierto que la expansión del universo parece estar acelerándose, lo que aleja aún más la posibilidad de que la expansión pueda llegar a invertirse. Este descubrimiento ha obligado a resucitar la famosa constante cosmológica de Einstein, que introdujo en la primera versión de sus ecuaciones, aunque posteriormente prescindió de ella.La suma de todos los argumentos anteriores y otros muchos semejantes, que sería demasiado prolijo enumerar aquí, adquiere un peso abrumador. Vivimos en un cosmos en el que las leyes físicas parecen sintonizadas de forma extraordinariamente crítica para hacer posible la aparición de la vida y del hombre. ¿Por qué?Para los creyentes, la cosa tiene fácil explicación: un Dios creador ha diseñado el universo. ¿Qué sentido habría tenido crear un universo estéril? Partiendo de esta hipótesis, no resulta sorprendente, sino más bien evidente, que las leyes físicas estén ajustadas para obtener ese objetivo.Para contrarrestar esta hipótesis, los ateos aducen una explicación alternativa: los universos múltiples. Si existiesen infinitos universos, cada uno con leyes distintas, la vida habría aparecido únicamente en uno o en unos pocos, precisamente en aquéllos cuyas leyes la hacen posible. Obviamente, nosotros sólo podemos existir en uno de esos universos. Nuestra existencia sería consecuencia de la casualidad, no del diseño.Desde mediados del siglo XIX ha tenido lugar una curiosa evolución en las discusiones entre creyentes y ateos, a propósito del principio de la parsimonia, también llamado Navaja de Occam. Este principio, una de las armas más potentes y eficaces de la ciencia, afirma que “non sunt multiplicanda entia praeter necessitatem”, es decir, aconseja reducir al mínimo el número de causas, objetos o entes a los que hay que recurrir para explicar un fenómeno.Antes de la nueva forma adoptada por el argumento del diseño, los ateos acusaban a los creyentes de transgredir el principio de la parsimonia. ¿Por qué recurrir a un Dios creador para explicar el origen del universo, por qué introducir un ente innecesario, si es más fácil afirmar que el universo apareció sin causa alguna, espontáneamente? La explicación de los creyentes precisaba de dos entes: un Dios creador y un universo. La de los ateos, de uno solo: un universo sin Dios.Pero ahora, cuando los ateos tienen que recurrir a la hipótesis de los universos múltiples, el principio de la parsimonia viene a actuar en favor de la existencia de Dios. La alternativa actual opone un Dios creador y un universo en la versión creyente, frente a infinitos universos en la atea. Son los ateos, no los creyentes, los que recurren a una proliferación innecesaria de entes, cuya existencia, además, es imposible demostrar. Para responder a esta crítica, Martin Rees aduce que la Navaja de Occam no tiene por qué aplicarse a la escala de la creación de universos. ¿Dónde queda la honradez científica, si los ateos aducen un argumento en favor de sus teorías cuando les parece favorable, y lo rechazan al descubrir que, después de todo, se opone a ellas?Los físicos partidarios de la teoría de los universos múltiples suelen comparar la aparición espontánea de universos en el seno de la nada con la aparición espontánea de partículas en el vacío. Esta comparación, que a primera vista parece lógica, encierra un profundo error. El vacío es muy diferente de la nada. El vacío existe, tiene propiedades, posee dimensiones espaciales que pueden medirse y su estado varía en función del tiempo. La nada, en cambio, como indicó Bergson [12], no puede tener propiedad alguna, ni siquiera la existencia. De lo que no existe, nada puede surgir, mucho menos universos.Lo peor de las teorías de los universos múltiples, tanto la que trata de explicar el principio antrópico, como la que se basa en la bifurcación cuántica (que se mencionó al hablar del experimento del gato de Schr”dinger), es que es imposible demostrarlas. Por definición, el universo comprende todo lo que está de algún modo al alcance de nuestros experimentos y excluye todo lo demás. Incluso el espacio y el tiempo son propiedades de nuestro cosmos: los espacios y los tiempos de otros universos, si existen, nos son (y probablemente nos serán siempre) inaccesibles. Cualquier afirmación que se haga sobre ellos es indemostrable. No son, por consiguiente, afirmaciones científicas.Por lo tanto, cuando los ateos partidarios de los universos múltiples presentan esta teoría como una alternativa científica a la creación por un ser divino, cometen un abuso de lenguaje. Si hablasen de alternativa filosófica o metafísica, el argumento sería aceptable, pero perdería fuerza, ya que la hipótesis creacionista también pertenece a ese campo. En realidad, al hablar así sólo tratan de aprovecharse indebidamente del prestigio que aún conserva la ciencia, con la intención de desacreditar la hipótesis de sus oponentes.Es curioso constatar que, al abrazar la teoría de los universos múltiples, los ateos adoptan una posición defensiva, pues tienen la sensación de que la alternativa (un solo universo) les forzaría a aceptar la existencia de Dios. En cambio, los creyentes no nos encontramos en ese dilema. Si Dios ha creado este universo ¿qué podría impedirle crear más de uno? La teoría de los universos múltiples, si fuese cierta, no excluiría necesariamente la existencia de Dios.El último grito: la teoría MLos físicos siguen creando teorías, a cuál más imaginativa, que parten de la existencia de universos múltiples como si se tratara de un hecho comprobado. Una de ellas (la teoría M) combina dos objetos indemostrados o indemostrables (las supercuerdas y los universos múltiples) para explicar lo que ocurrió antes del Big Bang, en el origen del universo.La teoría de las supercuerdas es compleja. Su forma más extendida requiere la existencia de nueve o diez dimensiones espaciales en el universo en que vivimos. Además de las tres que conocemos, habría que añadir otras seis o siete. La curvatura del universo a lo largo de esas dimensiones adicionales sería tan grande, que su longitud total sería más pequeña que el núcleo de un átomo. Con los instrumentos de que disponemos, es totalmente imposible detectarlas.Según la teoría M, los bloques básicos de la materia y la energía serían aún más diminutos que los quarks y los leptones, que actualmente gozan del carácter de “partículas elementales”. Habría dos tipos de estos bloques básicos: filamentosos unidimensionales (las supercuerdas) y membranosos bidimensionales (llamados “branas”). Ninguno de ellos ha sido detectado.Para explicar el origen del universo, algunos físicos proponen que ciertas branas podrían flotar en una nueva dimensión espacial desconocida. Si dos de ellas colisionasen, podrían fundirse entre sí, dando lugar al Big Bang y a la aparición de un nuevo universo.Nuevamente, como en los ejemplos anteriores, todas estas lucubraciones se basan en una teoría matemática coherente, pero alejada de la realidad y de la experimentación. De nuevo, la Física se convierte en Metafísica, sin que los físicos parezcan darse cuenta de lo que están haciendo.Referencias* [1] Karl R. Popper, La lógica de la investigación científica, Tecnos, 1962.* [2] John Horgan, The end of science, Addison-Wesley, 1996.* [3] La abreviatura tg representa la función trigonométrica tangente, que sirve, por ejemplo, para calcular la pendiente de una carretera.* [4] Stephen Hawking y otros, The future of space-time, Norton, 2002.* [5] Jeremy Bernstein, Perfiles cuánticos, McGraw Hill, 1991.* [6] Paul Davies, John Gribbin, Los mitos de la materia, McGraw Hill, 1994.* [7] Roger Penrose, The emperor’s new mind, 1989.* [8] Fred Hoyle, October the first is too late.* [9] Michael J. Denton, Nature’s Destiny, The Free Press, 1998.* [10] Paul Davies, La mente de Dios, McGraw-Hill Interamericana de España, 1993.* [11] Martin Rees, Just six numbers, Basic Books, 2000.* [12] Henri Bergson, La evolución creadora, Espasa Calpe, 1973.

Posted by marcas_d in 08:43:23 | Permalink | No Comments »

Progresista y lo contrario

ME gustaría que alguien me explicara en qué consiste ser progresista y en qué consiste ser conservador. Esa diferencia es uno de los grandes misterios de nuestra época, como la teoría de las supercuerdas o la naturaleza de los agujeros negros del Universo. Si he entendido algo de la teoría de las supercuerdas, que intenta desentrañar la estructura de la materia, todas las partículas conocidas deben tener una compañera supersimétrica todavía no descubierta. Un electrón tiene una partícula hipotética –o fantasmal, si queremos decirlo de otro modo– que debería ser el selectrón. Y un fotón debería tener su fotino (y espero que el físico Manuel Lozano Leyva no me riña por meterme en su territorio). Aquí encuentro una explicación posible al misterio de la diferencia entre un progresista y un conservador. Si damos por supuesta la existencia de una partícula elemental denominada Mariano Rajoy, esa partícula por fuerza debe tener una compañera supersimétrica –y fantasmal– que responde al nombre de José Luis Rodríguez Zapatero.Pero está claro que ningún conservador puede existir sin su correspondiente progresista, ni al revés. Para detectar a uno antes hace falta detectar al otro, ya que cada uno se define por la cantidad de sombra o de luz que arroja sobre el otro y que al mismo tiempo recibe de él. Si cada uno tuviera una existencia totalmente libre de fuerzas electromagnéticas o gravitatorias, sería imposible saber si nos encontrábamos ante un conservador o un progresista. Después de pasar seis meses en una isla desierta, por ejemplo, un supernumerario del Opus Dei no se diferenciaría mucho de un rastafari fumador de marihuana. Y por cierto que tampoco es posible identificarlos en un restaurante de cinco tenedores. Siempre que la comida se pague con dinero público, el conservador y el progresista consumen los mismos platos y suelen inclinarse por los mismos vinos.Cabe entonces una última posibilidad para distinguirlos: la que consiste en explorar un lugar tan fantasmal como los selectrones y los fotinos, puesto que se trata del alma. Intentémoslo. Pues bien, si alguien ha sido educado en la austeridad, es respetuoso con sus inferiores, no alardea de orígenes sociales (ni demasiado elevados ni demasiado humildes), y además tiene un sentido innato de la justicia y del bien común, y procura comportarse con los demás como le gustaría que se comportasen con él, y busca siempre la cordura y la conciliación, y se muestra contrario a la ignorancia y a la brutalidad y al enriquecimiento desmedido, entonces quizá encontraríamos elementos suficientes para identificarlo. ¿Conservador o progresista? Ustedes mismos.

Posted by marcas_d in 08:42:32 | Permalink | No Comments »

¿Un universo bitemporal?

Un físico de la Universidad USC explora cómo una segunda dimensión temporal podría unificar las leyes de la física y dar una mejor descripción del mundo natural.
El físico teórico de la Universidad USC Itzhak Bars ha sido pionero en un esfuerzo para discernir cómo una segunda dimensión temporal podía ayudar a los científicos a explicar mejor las leyes de la naturaleza. Crédito de la imagen: Don MiliciDurante largo tiempo, Itzhak Bars ha estado estudiando el tiempo. Hace más de una década, el físico del Universidad USC comenzó a considerar el papel que juega el tiempo en las leyes básicas de la física — las ecuaciones que describen la materia, gravedad y otras fuerzas de la naturaleza. Esas leyes son exquisitamente precisas. Einstein dominó la gravedad con su Teoría de la Relatividad General, y las ecuaciones de la Teoría Cuántica capturan cada matiz de la materia y las otras fuerzas, desde el poder atractivo de los imanes al pegamento subatómico que mantiene unidos los núcleos de los átomos. Pero las leyes no pueden estar completas. A Teoría de la Gravedad de Einstein y la Teoría Cuántica no encajan. Falta alguna pieza en el puzzle de la realidad física. Bars piensa que una de las piezas perdidas es una dimensión temporal oculta. Extravagante no es una palabra lo bastante fuerte para describir esta idea, pero es una idea fuerte sin embargo. Con dos tiempo, piensa Bars, muchos de los misterios de las leyes físicas de hoy desaparecerían. Por supuesto, no es tan simple como esto. Una dimensión extra del tiempo no es suficiente. Necesitas además una dimensión adicional del espacio. Suena como un nuevo episodio de “La Dimensión Desconocida”, pero es una idea familiar para la mayoría de los físicos. De hecho, las dimensiones extra del espacio se han convertido en una forma popular de hacer la gravedad y la Teoría Cuántica más compatibles. Las dimensiones espaciales extra no son fáciles de imaginar — en la vida cotidiana, nadie nota más de tres dimensiones. Cualquier movimiento que haces puede describirse como la suma de movimientos en tres direcciones — arriba-abajo, atrás adelante y hacia los lados. De forma similar, cualquier localización puede describirse por tres números (sobre la Tierra, latitud, longitud y altura), correspondiente a las tres dimensiones del espacio. Sin embargo, podrían existir otras dimensiones, si estuviesen curvadas en pequeñas bolas, demasiado pequeñas para notarlas. Si te mueves a lo largo de esas dimensiones, volverás al punto de inicio tan rápido que no te darás cuenta de que te has movido. “Una dimensión extra del espacio podría en verdad estar allí, sólo que es tan pequeña que no la vemos”, dijo Bars, profesor de física y astronomía. Algo tan diminuto como una partícula subatómica, en cambio, podría detectar la presencia de dimensiones extra. De hecho, dijo Bars, ciertas propiedades de las partículas básicas de la materia, tales como la carga eléctrica, pueden tener algo que ver en cómo interactúan estas partículas con las diminutas e invisibles dimensiones del espacio. Con esta visión, el Big Bang que inició el crecimiento del universo bebé hace 14 mil millones de años expandió sólo tres de las dimensiones espaciales, dejando el resto muy pequeñas. Muchos teóricos de hoy creen que 6 o 7 de estas dimensiones invisibles esperan a ser descubiertas. Sólo unos pocos, en cambio, creen que exista más de una dimensión temporal. Bars hace de pionero en estos esfuerzos por discernir cómo una segunda dimensión temporal podría ayudar a los físicos a explicar mejor la naturaleza. “Itzhak Bars tiene una larga historia en hallar nuevas simetrías matemáticas que pudiesen ser útiles en física”, dijo Joe Polchinski, físico del Instituto Kavli de Física Teórica en la UC Santa Barbara. “Esta idea bitemporal parece tener algunas propiedades matemáticas interesantes”. Si Bars está en el camino correcto, algunos de los procesos más básicos de la física requerirán un re-examen. Algo tan simple como el movimiento de las partículas, por ejemplo, podría ser revisado en una nueva forma. En la física clásica (antes de los días de la Teoría Cuántica), una partícula en movimiento se describía completamente por su momento (su masa por su velocidad) y su posición. Pero la física cuántica dice que no se pueden conocer con precisión estas dos propiedades al mismo tiempo. Bars altera las leyes que describen el movimiento incluso más, postulando que la posición y el momento no son distinguibles en un momento de tiempo dado. Técnicamente, pueden relacionarse mediante una simetría matemáticamente, lo que significa que intercambiar posición por momento mantiene sin cambios la física subyacente (justo igual que un espejo intercambia derecha e izquierda sin cambiar la apariencia de una cara simétrica). En la física ordinaria, posición y momento difieren debido a que la ecuación para el momento involucra la velocidad. Dado que la velocidad es la distancia dividida por el tiempo, requiere la noción de una dimensión temporal. Si el intercambio de las ecuaciones para posición y momento en realidad no cambia nada, entonces la posición necesita una dimensión del tiempo también. “Si hago posición y momento indistinguible el uno del otro, entonces algo cambia en la noción del tiempo”, dijo Bars. “Si requiero una simetría como esta, debo tener una dimensión temporal extra”. Simplemente añadir una dimensión extra de tiempo no solucionado todo, no obstante. Para producir ecuaciones que describen el mundo con precisión, también se necesita una dimensión adicional del espacio, dando un total de cuatro dimensiones espaciales. Las matemáticas con cuatro dimensiones espaciales y dos temporales reproducen las ecuaciones estándar que describen las partículas básicas y fuerzas, un hallazgo descrito parcialmente por Bars el año pasado en la revista Physical Review D y se ha extendido más allá en su trabajo más reciente. Las matemáticas de Bars sugieren que el mundo familiar de cuatro dimensiones — tres de espacio y uno de tiempo — es meramente una sombra de una realidad dimensional de seis dimensiones. En esta visión el mundo común es un muro bidimensional que muestra sombras de los objetos en una sala de tres dimensiones. De forma similar, el universo observable del espacio y tiempo común pueden reflejar la física de un espacio mayor con una dimensión extra del tiempo. En la vida corriente nadie nota la segunda dimensión del tiempo, así como nadie ve la tercera dimensión de la sombra de un objeto bidimensional en la sombra de un muro. Este punto de vista tiene implicaciones para la comprensión de muchos problemas en física. Por una parte, la teoría actual sugiere la existencia de una partícula ligera llamada axión, necesaria para explicar una anomalía en las ecuaciones del modelo estándar de partículas y fuerzas. Si existe, el axión podría formar la misteriosa “materia oscura” que los astrónomos dicen que afecta al movimiento de las galaxias. Pero dos décadas de búsqueda han sido infructuosas en hallar una prueba de que existen los axiones. La física con dos dimensiones temporales elimina la anomalía original sin la necesidad de un axión, según ha demostrado Bars, explicando posiblemente por qué no se ha encontrado. A un mayor nivel, la física bitemporal puede ayudar en la búsqueda de una fusión de la Teoría cuántica con la Relatividad de Einstein en una sola Teoría Unificada. La aproximación más popular a este problema a día de hoy, la Teoría de Supercuerdas, también invoca dimensiones extra espaciales, pero una única dimensión del tiempo. Muchos creen que una variante de la Teoría de Cuerdas, conocida como Teoría M, será finalmente el vencedor en el juego de la unificación cuántica-relatividad, la Teoría M requiere 10 dimensiones espaciales y una temporal. Los esfuerzos por formular una versión clara y completa de la Teoría M han sido inútiles hasta ahora. “Nadie nos ha dicho hasta ahora cuál es la forma fundamental de la Teoría M”, dijo Bars. “Sólo tenemos pistas — pero no sabemos qué es”. Adoptar una aproximación bitemporal más simétrica puede ayudar. Describir las 11 dimensiones de la Teoría M en el lenguaje de la física bitemporal requeriría añadir una dimensión temporal además de otra espacial, dando a la naturaleza 11 dimensiones espaciales y dos temporales. “La versión de la Teoría tendría un total de 13 dimensiones”, dijo Bars. Para algunas personas esto sería considerado desafortunado. Pero para Bars, es una razón para el optimismo. “Mi esperanza”, dice, “es que este camino que estoy siguiente me lleve al lugar adecuado”.

NoticiasImagen VirgenesansiedadNerviosAgorafobia FobiasObsesionDepresivoDepresivosArmoniaGalacticoGalacticos MisionFlotarFlotandoDestellosDestelloFirmamentosFirmamento OdiseasCine clasicoPeliculaGrabando

Posted by marcas_d in 08:41:50 | Permalink | No Comments »